1 de mayo de 2019

¿SERÁ QUE ME ENGAÑARON?


¿Será que me engañaron?

Resultado de imagen para dudasDesde muy pequeños nos han enseñado diferentes prácticas y dogmas sobre la religión a la que pertenecemos, algunas de estas enseñanzas nos han servido para avanzar en nuestro crecimiento humano como niños y preadolescentes, pero llegada la adolescencia comienzan a aparecer nuevas ideas, preguntas y muchas inquietudes, en especial sobre todo aquello que hasta el momento parecía intocable.

Algunas de las inquietudes que pueden estar surgiendo son:
Si Dios es tan bueno como dicen, ¿por qué permite que pasen cosas malas?
Si Dios es el todo poderoso, ¿por qué no elimina a los malos y deja solamente a los buenos?
¿Por qué Dios no evita los desastres naturales?
¿Cómo Dios permite que vengan al mundo tantos niños a sufrir?
¿Será que me engañaron?

Las preguntas seguramente son muchas más y cada una va naciendo junto a otros argumentos desde la experiencia “personal” que cada uno ha tenido a nivel religioso. 

Los extremos no suelen ser buenos y es muy importante que los adultos nos detengamos a analizar ¿cómo hemos educado en la fe a los niños? Ya que esto trae consigo consecuencias buenas o no tan buenas.

Una crianza en la fe basada en ritos, prácticas incomprendidas y sustentadas en el temor a Dios más que en el amor de Dios no generan buenos resultados.

Cumplir con los mandamientos y practicar los sacramentos porque la Iglesia lo manda y de lo contrario estoy pecando, podría generar en algún caso, sentimientos de rabia, dolor o molestia.

Pertenecer a una religión porque mis padres pertenecen no es un razonamiento lógico. Una educación religiosa familiar basada en el diálogo, el estudio, análisis, el conocimiento de las causas y la construcción de argumentos sólidos permite a cada uno de los integrantes sentirse tratado como protagonista y corresponsable, ejerciendo su ser imagen y semejanza de Dios.

¿Qué debemos hacer con tantas preguntas y dudas hacia Dios y la religión?
Lo primero es identificar cuál ha sido la educación religiosa recibida. Seguidamente amar esa historia personal, reconocer que todo lo recibido ha sido dado con la mejor de las intenciones, especialmente por parte de los padres. Es importante iniciar un proceso de clarificación de dudas, búsqueda de argumentos, desde una postura razonable, no impulsada por la rebeldía o la cerrazón.

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La fe es un don, un obsequio que Dios me da y que yo recibo para cultivarla o dejarla morir. Lo cierto es que posee tanta fragilidad que merece ser atendida y alimentada todos los días. No siempre conseguiremos respuestas razonables a todas nuestras preguntas, pretender conocerlo todo y dominar todo sería un acto de ingenuidad. No olvidemos que somos hombres y mujeres limitados, no dioses.

También es importante identificar qué es lo que cada uno está viviendo en estos momentos, qué origina tantas dudas. Dios no nos ha olvidado, ni ha renunciado al amor y misericordia que siente por nosotros. Si renunciara a eso dejaría de ser Dios.


"En la marcha hacia la verdad, la ira, el egoísmo, el rencor, etc.... deben quedar de lado, pues de otro modo sería imposible alcanzar la verdad. Un hombre a merced de sus pasiones puede tener muchas buenas intenciones, puede tener palabras verídicas, pero jamás descubrirá la verdad. Una búsqueda exitosa de la verdad exige liberarse por completo del tropel de dualidades tipo amor u odio, felicidad o desdicha."

Mahatma Gandhi

Reflexión final:
¿Cuál es el camino que deberíamos emprender para ir encontrando las respuestas a tantas preguntas sobre Dios y su presencia en nuestras vidas?
¿Qué debe hacer una persona para aumentar su fe evitando que sea debilitada?

Que este escrito sea la oportunidad para dialogar en familia y fortalecer cada experiencia religiosa que se va viviendo, no olvidemos que Dios desea que vivamos en libertad y plenamente felices.

Espero sus comentarios.

17 de febrero de 2019

GESTIÓN Y PROFETISMO


GESTIÓN Y PROFETISMO
¿Será posible que un educador o un directivo se convierta en un profeta?

Tomar la decisión de llevar una manera de vida desde una perspectiva crítica y constructiva en relación con las pesadas estructuras sociales, políticas, económicas, religiosas y culturales, es lo que llamamos “profetismo”.

Comencemos por definir ¿qué es un profeta? Lo primero que debemos aclarar es que NO es un vidente, que logra predecir mágica y trágicamente el futuro.




“El profeta evoca el sueño de un mundo diferente, con otra lógica de relaciones, la crítica y la des-absolutización de las instituciones en nombre del Señor.” (1)

El profeta observa la historia a partir de las injusticias, de los marginados, los excluidos y los más pobres. Los profetas lideran organizaciones, grupos de personas para “desorganizar” y ofrecer nuevas alternativas para reconstruir desde el plan de Dios. En otras palabras, se encargan de abrir los ojos y destapar los oídos, tocando los corazones de aquellos que no han logrado direccionar su trabajo en bien de la sociedad, buscando el beneficio de muchos y no el de unos pocos.

Gerenciar es prever, planificar, liderar la ejecución y evaluar. Todas estas acciones recobran un poder trascendental cuando se asumen desde la postura profética, teniendo como objetivo final el alcance de resultados de calidad, desde las ciencias y la transformación evangélica del ser humano.

Quiero invitarles a través de este escrito a dejar de pensar que el ser profeta le corresponde únicamente a los hombres y mujeres que han dedicado su vida al sacerdocio o la consagración religiosa. Es un llamado, una invitación que se le hace a todo ser humano que cree en el amor, en la libertad, en la paz, la justicia, el perdón, la fraternidad y la igualdad.

La coherencia entre las palabras y las acciones es una de las exigencias que debe poseer un profeta. Cuando hablamos de coherencia hacemos énfasis en la predicación y vivencia de los principios antes mencionados, por ejemplo: decir que apoyamos la libertad pero en las acciones como gerente se impide el libre pensamiento, sería totalmente contradictorio.

Entendiendo el profetismo dentro de la gestión se convierte en una solución a muchos problemas, es una alternativa innovadora, creadora de nuevas acciones y oportunidades, es una instancia dentro de la planeación, la ejecución y la evaluación, invitando a todos los agentes a ser parte protagónica.

El profeta debe comprender con lucidez los mecanismos escondidos en los hechos, lograr ver más allá de las apariencias, ¿recuerdan aquello de mirar lo “invisible” en las personas o acontecimientos? El profeta no se queda con la primera expresión o reacción, busca llegar a su origen, a aquello que lo ha generado, la primera causa, y es desde ahí que podrá tomar una decisión. Esto es lo que llamamos ser visionarios, percibir antes que los otros los llamados de Dios, hacerse siempre las preguntas ¿qué me está queriendo decir Dios con todo esto?, ¿qué debo hacer?

Carlos Mesters afirmaba “los profetas son la conciencia crítica del pueblo de Dios”. No estaba equivocado.

Vamos a reflexionar sobre los actuales rasgos del profetismo:
experiencia de Dios,
ética,
anuncio,
denuncia y
conexión.

Experiencia de Dios:
Todos los seres humanos tenemos una experiencia de Dios, cada quien conoce su itinerario, todo es cuestión de hacer consciencia del mismo y poder trabajar para sanar lo que haya que sanar y consolidar sus bases tan necesarias para avanzar.

Indiscutiblemente necesitamos del prójimo para aumentar esta experiencia de Dios, el cual habla y se nos hace presente en cada ser humano.

Las sagradas escrituras son otra herramienta que nos iluminan el camino, nos permiten evaluar y proyectar cada tramo a recorrer.

Dios ha realizado una alianza con su pueblo, alianza de salvación, de perdón y misericordia, de resurrección. Renovemos cada día esta alianza, pongamos nuestra vida en manos de Dios y que sea su Santo Espíritu el que nos lleve de la mano en nuestro rol como profetas.

Ética:
Cuando reconocemos que somos hijos de Dios, creados a su imagen y semejanza, estamos aceptando que la libertad y la vida nos vienen de Él. Es por ello que el profeta defiende estos dones, el don de la vida y el don de la libertad. En el profetismo la ética nos impulsa a escapar del mal y realizar el bien, defenderlo y proclamarlo. El criterio que nos permitirá evaluar si estamos actuando correctamente es la práctica de la caridad y de la justicia social.

Anuncio:
Hoy en día los profetas tienen la misión de mantener encendida la llama de la fe, de la esperanza, del reconocimiento del bien sobre el mal; sabiendo que Dios está por encima de lo malo. El profeta anuncia la Buena Nueva, cree en ella, la reflexiona y la logra entender dentro de los acontecimientos de la historia.

Denuncia:
El profeta va reconociendo en el camino qué tan cerca o lejos está de los planes de Dios, si hemos puesto por encima nuestros intereses y deseos, si conseguimos excusas para dejar de amar a todos para amar a unos pocos. La gestión profética podría convertirse en ruido, en algo molesto, que perturba a aquellos que impulsan planes contrarios a los Evangelios. Cuando se suman la acción gerencial y el ser profeta, el miedo desaparece. Esta es una de las acciones que más exigen a todo directivo y es la más atacada por las tentaciones, en algunas ocasiones el manejo del poder corrompe a las personas, las aísla, les lleva a ser selectivos en las amistades siempre y cuando le beneficien, controla las acciones y pensamientos a su gusto, intimida y amenaza. 

Conexión:
El directivo profeta debe reconocer la importancia que tiene en su gestión el relacionarse con todas las personas posibles. Estar cerca del pueblo, de los más humildes, los pobres y sencillos. Poder escucharlos a todos, que le hablen y le compartan sus penas e inquietudes. Estar conectados es caminar junto al otro, al prójimo. Lo peor es quedarse en la oficina dirigiendo todo, desde el balcón, mirando a lo lejos y creyendo que todo está bien porque es lo que le informan. El directivo profético debe gastar los zapatos caminando por el centro educativo, de lo contrario deja de ser profeta.

Dios quiera que este escrito, que es un abre boca, sirva para la reflexión, el diálogo entre compañeros de trabajo y el alcance de nuevas metas.

Estaré atento a sus comentarios.

Viva Jesús en nuestros corazones… por siempre.

(1) MURAD Afonso; "Gestión y Espiritualidad. Una puerta entrabierta." Junio 2009, Ediciones Paulinas, Brasil.


10 de febrero de 2019

LA EXCUSA PERFECTA



La excusa perfecta

Si en estos momentos no posees la motivación necesaria para encontrarle sentido a lo que haces, te invito a leer la siguiente reflexión.

Comencemos por reconocer el rol que ejercemos dentro de la sociedad, mencionaré varios a ver con cuál de ellos te identificas: 


  • estudiante, 
  • educador, 
  • sacerdote, 
  • hijo, 
  • papá, 
  • hermano o hermana, 
  • policía, 
  • mamá, etc. 





Identifica tu rol y trata de definirlo, reconocer en él lo bueno y lo no tan bueno. 

¿Estás contento con el rol que ejerces?, ¿estás cansado de ejercer ese rol y desearías cambiarlo?, ¿por qué?

Todos somos diferentes, esa es una de las riquezas y razones por la cual la Biblia en el libro del Génesis nos define como “imagen y semejanza de Dios”. Ser su imagen y semejanza se refiere a la capacidad que poseemos de ser libres, de procrear y dar vida,  vivir en comunidad, amar y respetar la creación, y ser misericordiosos. Para nada hace referencia a un único pensamiento y menos a un parecido físico. A Dios no lo podemos encajonar en una sola definición, pretender encerrarlo o limitarlo a nuestra razón sería incorrecto; ¿cuántos seres humanos existen en la tierra? Para este año 2019 se calculan 7.669.109.078 personas con una tasa de crecimiento del 1,22%. Pensar que todos definimos a Dios de la misma manera sería un acto de total ingenuidad y atrevimiento.

Partiendo de estas premisas podremos preguntarnos ¿cuál es la excusa perfecta? Para poder responder a esta pregunta les invito a ver el siguiente vídeo.






¿Qué piensas luego de ver este vídeo?, ¿con cuál de los personajes te identificas?, ¿por qué?, si te pasara una situación como esa en la que eres testigo de un acoso, ¿qué harías?

Dos de cada tres estudiantes en los liceos sufre de acoso escolar, dicho por la UNICEF. Esta cifra es alarmante. Causas: aspecto físico, identidad sexual o bien origen étnico. Un cuarto de las víctimas expresan no saber a quién decírselo.

¿Eres consciente de que en estos momentos posees en tus manos el gran poder para tocar positivamente la vida de alguien? 

Posees la excusa perfecta para llegar a salvar una vida que no te está pidiendo de manera consciente que le salves, pero que sí sabría darte las gracias si tú tomas la iniciativa.

En las escuelas tenemos muchos casos parecidos al visto en el vídeo. Niños o jóvenes que actualmente atraviesan una situación de acoso ya sea provocado en su casa, en el barrio donde vive o bien en el colegio. Lo peor sería no  darnos cuenta y no direccionar correctamente las energías para hacerle frente a esta problemática.

Si eres docente de matemáticas, biología, deporte, inglés, etc. posees la excusa perfecta para salvar vidas, Dios te ha permitido entrar en contacto con cientos de personas todos los días para que tú te conviertas en su ministro, en el ángel custodio de todos aquellos que hoy en día sufren.

Si eres estudiante, hermano, primo, sobrino, deportista, etc. posees la excusa perfecta para abrir los ojos y ayudar a quien hoy en día sufre de acoso y acompañarlo en el camino de la liberación.

Y si ejerces algún rol como presidente, ministro, obispo, papá, mamá, rector, gerente, etc. mayor es la responsabilidad que posees al momento de entrar en contacto con las otras personas, tú eres el primero en la lista que debe estar atento, no dejarse distraer por las responsabilidades urgentes dejando de lado lo verdaderamente importante.

Todos tenemos la excusa perfecta para ser buenos, para encontrarle sentido a la vida y ayudar a otros a que se unan a esta celebración. Porque el verdadero sentido de la vida es ser felices y juntos conquistar nuevos horizontes rompiendo las fronteras.

¿Qué puedo hacer si estoy frente a un caso de acoso?

Dependiendo del caso lo primero que debemos hacer es conversar con la persona acosada, la víctima, para tener detalles de la gravedad del asunto. Luego que conozcamos lo que sucede debemos acudir a a las personas adecuadas para solicitar ayuda, por ejemplo psicólogo escolar, orientador, algún coordinador o profesor; ellos seguramente sabrán qué canales seguir y los procedimientos a aplicar. Lo importante es que la víctima se sienta acogida, protegida.

También es cierto que el victimario necesita mucha más ayuda que la víctima, ya que una persona que agrede a otras no lo hace porque esté bien, algo malo debe existir para que pierda la conciencia entre lo bueno y lo malo. El victimario debe ser atendido por especialistas que logren identificar lo que le está sucediendo y poder ayudarle a superar dicho comportamiento negativo.

Que cada día y cada proyecto que emprendamos esté direccionado en hacer el bien, en mostrar el rostro amoroso de Dios.

Los colegios son la excusa perfecta para ser mejores personas, para salvar vidas y construir un mejor país.

Con gusto recibo sus comentarios.
Viva Jesús en nuestros corazones… por siempre.

31 de enero de 2019

LA DIETA DEL PROFESOR


La dieta del profesor

Comencemos por definir el concepto “dieta”: 

“Una dieta es el conjunto de las sustancias alimenticias que componen el comportamiento nutricional de los seres vivos. El concepto proviene del griego díaita que significa “modo de vida”. La dieta, por lo tanto, resulta un hábito y constituye una forma de vivir. En ocasiones, el término suele ser utilizado para referirse a los regímenes especiales para bajar de peso o para combatir ciertas enfermedades, aunque estos casos representan modificaciones de la dieta y no la dieta en sí misma.”                                                                          
Pérez Porto Julián https://definicion.de/diesta/


Dejándonos iluminar por la definición que ofrece Julián Pérez tenemos argumentos de sobra para reflexionar la “díaita” de un profesor.

Lo correcto sería que un educador viva feliz y celosamente su vocación, que cada una de las experiencias que logra sumar le permitan tener salud espiritual, emocional, intelectual, económica, profesional, social, etc.

“Las sustancias alimenticias” que consume un educador deben llevarlo a tener calidad de vida; algunos alimentos que no debería descuidar:

  • La relación con sus estudiantes debe ser enriquecedora, cercana, respetuosa, fraterna. No tengamos miedo a perder la autoridad o el manejo de la disciplina porque dimos el paso hacia la humanidad, el acercamiento sin tarimas o escritorios que impidan construir una conexión entre la fe, ciencia, cultura y vida.
  • Consumir alimentos “teóricos” recién cocinados, frescos. Un docente que no está en constante actualización y lectura, corre el riesgo de irse alejando de sus estudiantes en el pensamiento, el discurso y el actuar, perdiendo espacios y oportunidades de inclusión y aceptación, ya que cada hora que pasa algo nuevo está llegando a la sociedad.
  • Todo profesor necesita alimentar su espíritu. Entrar en relación todos los días con un mínimo de 38 vidas diferentes, seres humanos llenos de historias, algunas de ellas bastante complejas, requiere de parte del educador una fortaleza espiritual que le permita asumir el rol del que escucha, comprende, analiza, aconseja y sostiene.
  • Tiempos de ocio y esparcimiento. Todo ser humano necesita tener espacios en los que realice actividades diferentes a las laborales y que le permitan despejar la mente y descansar el cuerpo. Eso es salud. 
  • Respetar los lugares y los horarios. El cuerpo sufre cuando hay desorden, entonces, tener rutinas es saludable cuando se construyen pensando en las consecuencias. El exceso de trabajo va generando desgaste y trastornos físicos y emocionales, todo esto se reflejará en el aula al momento de trabajar con los estudiantes.
  • La buena presentación personal. Además de ser un elemento educativo para los estudiantes, es un reflejo de la salud emocional del educador. Un profesor bien peinado, que porta ropa limpia, planchada, con buen olor, está reflejando un respeto por su persona y hacia el resto de la comunidad escolar. Fácilmente reconocemos que un educador no está bien cuando su manera de caminar, de vestirse y expresarse reflejan descuido o desmotivación.
  • Participar de aquellas actividades escolares que son diferentes a las que le corresponden por contrato de trabajo. Salir del escenario de seguridad, de las rutinas y darse la oportunidad de descubrirse en otros escenarios alimenta los compromisos, la identidad institucional, el reconocimiento como comunidad.
  • Valoración y orgullo por ser educador. Tener la oportunidad de tocar los corazones de otros seres humanos, salvar vidas y mostrar un camino para el éxito profesional y vocacional es un privilegio. Nosotros somos los primeros que tenemos que reconocer la importancia de este servicio para todas las sociedades. Un poquito de amor propio le da buen sabor a la vida. 


Retomando la definición del concepto dieta que colocamos al inicio de este escrito, es importante rescatar aquello que dice “para bajar de peso o para combatir ciertas enfermedades”. ¿Qué alimentos provocan en un docente sobrepeso?

  • Creer que es el único y el dueño del saber. Él evalúa y decide qué calificación colocar. Tiene poder.
  • Montarse en un pedestal, lejano, creyendo que está por encima.
  • Encerrarse en sus libros e investigaciones, ignorando los cambios y la velocidad de las comunicaciones.
  • Prácticas espirituales egoístas, solitarias, distantes, que no tienen que ver con un Dios que “huele a oveja”.
  • Una expresión corporal imponente, intimidante o descuidada, sin ánimo.
  • Falta de creatividad, innovación.

 
Recordemos que las enfermedades deben ser estudiadas a profundidad, no se debería dar un diagnóstico sin tener a mano los exámenes correspondientes. Detrás de cada profesional hay un pasado o incluso un presente que en la mayoría de los casos desconocemos, pudiendo ser el detonante de algún malestar que se refleja en la acción profesional.

Quisiera culminar este escrito compartiendo una experiencia vivida años atrás cuando estaba estudiando en la universidad, evitaré dar nombres de personas por respeto a cada una de ellas.

En un momento de la carrera nos comenzó a dar clases una profesora que por nuestra parte fue definida como “amargada, insoportable y de paso aburrida”. Con ella no se podía dialogar, atreverse a pensar diferente era un terrible riesgo, en sus evaluaciones estaba prohibido escribir otras palabras que no fueran las que ella dictó en clase. Si ella descubría cuál era el punto débil de un estudiante ahí se afincaría, sobre todo en los exámenes parciales. Consideraba a los estudiantes como inferiores, ignorantes, utilizando el término “bachilleres” como algo despectivo.

Evidentemente esta profesora no estaba bien, alguna “enfermedad” padecía. El grupo de estudiantes sentíamos miedo, rabia, malestar, nadie quería asistir a esa clase. Un día le expresé a mis compañeros que esa señora no estaba bien, que algo le había marcado negativamente su vida por lo cual actuaba de esa manera. Comenzamos a investigar ya que estábamos de acuerdo en que eso no era normal. 

Logramos identificar cuál era el problema de amargura y sufrimiento de la profesora, un problema familiar terrible que aún estaba a flor de piel, su esposo se había quitado la vida en su residencia, dejando dos niñas pequeñas como testigos de ese acontecimiento tan desgarrador. 

Asumir el futuro inmediato con ese morral tan pesado no es fácil, ir a dar clases con el corazón destrozado y la cabeza llena de preguntas y temores es muy complicado. No pretendo justificar, solamente trato de ser humano, coherente con mis creencias y opciones de vida.

El grupo de estudiantes comenzó a mirar a la profesora con otros ojos y seguidamente a implementar ciertas estrategias que abrieran nuevas puertas, apostando por el diálogo, las risas, el compartir, la calidad educativa y sobre todo el afecto. Al culminar la carrera decidimos tomarnos una foto junto a esa profesora la cual guardamos con cariño.

Queridos profesores Dios nos ha escogido para ser ángeles custodios, ministros de Jesucristo, tarea nada fácil pero hermosa y gratificante. Hagamos una buena dieta, por nuestra salud y la de cada uno de nuestros estudiantes.

Quedo atento a sus inquietudes y comentarios.

Viva Jesús en nuestros corazones… por siempre.

9 de diciembre de 2018

UN PLAN DE TRABAJO PARA RECONOCER LO APARENTEMENTE INVISIBLE


Un plan de trabajo para reconocer lo aparentemente invisible

La gestión

Resultado de imagen para invisibleNo dejo de pensar en cada uno de los directivos, gerentes o líderes responsables de animar y garantizar resultados de calidad en las instituciones a las que pertenecen.
No se imaginan el tiempo que he invertido en leer sobre modelos de excelencia y calidad, ciertamente alguno de ellos es muy bueno, sobre todo en las estrategias implementadas para recoger datos, registrar cada actividad realizada, evaluar los resultados y su impacto. Normalmente ¿qué es lo que se persigue con todo esto? 



En pocas palabras podríamos decir: 
  • ofrecer un servicio de calidad,
  • estar bien ubicados en relación a la competencia,
  • tener imagen publicitaria,
  • contar con un reconocimiento social,
  • asegurar la vida de la institución,
  • que alguien nos diga que nuestro servicio es el mejor.


¿Y qué sucede con lo invisible? Ya que lo visible está siendo atendido, ¿quién atiende lo invisible? Tomaré como ejemplo un centro educativo.

Entro a un plantel y observo que su infraestructura está muy bien presentada, colores acordes a cada espacio y funcionalidad, se cuenta con letreros (bilingües) que le permiten al visitante ubicarse y movilizarse al lugar deseado sin inconvenientes, el organigrama está en un lugar visible junto a la misión y visión de la institución, las normas internas y otras informaciones de interés están en al alcance de todos, la seguridad hace su gran esfuerzo para no fallar, la limpieza da gusto y si me traslado a los archivos de las oficinas encuentro cantidad de materiales (digitales, físicos, vídeos, fotografías, etc.) que sustentan las actividades desarrolladas respondiendo a las exigencias ministeriales e institucionales. Todo eso está muy bien.

Vuelvo a preguntar, ¿qué sucede con lo invisible?

Menciono algunos ejemplos de situaciones invisibles:
    Resultado de imagen para jóvenes en drogas
  • Presencia de docentes que padecen problemas en el control de su sexualidad y acosan a los estudiantes.
  • Estudiantes atrapados en el consumo de drogas.
  • Adultos consumidores de drogas que atrapan e involucran a los menores de edad.
  • Menores de edad víctimas de acoso y abuso sexual.
  • Violencia escolar o familiar, tanto física como psicológica.
  • Presencia de armas en el recinto escolar.
  • Trabajadores amenazados e intimidados por sus superiores.
  • Saboteo a la institución por parte de un grupo de trabajadores.
  • Descontento y bajo rendimiento laboral.
  • Padres de familia que no perciben al colegio como su aliado. 

Y así podríamos continuar ampliando esta lista de “situaciones invisibles” que están presentes en las instituciones educativas. ¿Qué hacer frente a esto?, pensar que el departamento de psicología y orientación debe asumir la atención a todo esto sería atrevido. Lo cierto es que hay que hacer algo.

¿Qué podemos hacer?

Contar con plan de trabajo que atienda lo invisible sería maravilloso. Compartiré algunas ideas a considerar:

  1. Busquemos la orientación y asesoría de un agente externo que no esté involucrado y afectado por las diferentes situaciones que se están viviendo.
  2. Reconocer que todos los integrantes de la institución son seres humanos que viven y padecen situaciones complejas.
  3. Tener a la mano el PEI (Proyecto Educativo Integral), es indispensable, aunque no lo crean, es una de las herramientas necesarias para diagnosticar.
  4. Las entrevistas guiadas son una de las estrategias claves para lograr el alcance de los objetivos.
  5. Definir los roles y la influencia cultural de cada uno, aunque no lo crean, esto influye muchísimo en las conductas.
  6. Identificar las funciones de cada uno de los cargos y evaluar el método que se está utilizando para su implementación.
  7. Escuchar y observar el desempeño de los más pequeños en edad y de los que más años tienen trabajando en la institución.
  8. Disponer del tiempo necesario para colaborar con el experto que les ayudará a identificar con nombre y apellido cada una de las situaciones presentes.
  9. A la luz de los resultados del diagnóstico el experto ofrecerá una propuesta de plan de trabajo y acompañamiento. 

Evidentemente este estudio y construcción de estrategias no lo deberían hacer los directivos o los empleados de la misma institución, ya que lo que se desea es tener un informe transparente, sin vicios ni influencias afectivas o intereses personales, esto permitirá construir un plan de acompañamiento institucional con estrategias acordes a cada una de las situaciones existentes.

Seguramente todos deseamos que el número de jóvenes consumidores de drogas llegue a cero, que los problemas de acoso escolar desaparezcan, que cada uno de los trabajadores se sienta identificado con la obra y su compromiso sea indiscutible, que los resultados académicos superen las estadísticas comunes, que la rotación de personal nuevo disminuya y que el diálogo existente entre los directivos sea real y sólido.

El fin de la institución

Los problemas no siempre se resuelven despidiendo al personal o expulsando a los estudiantes, esa no es la verdadera solución que como institución educativa estamos invitados y comprometidos a ofrecer. El fin último de todo centro educativo es formar a los trabajadores que hacen parte de él, para que estos se conviertan en los mejores modelos y referencias para cada una de las familias que acuden al plantel, y de esta manera tocar la vida y los corazones de cada uno de los niños y jóvenes que hacen parte de esta familia, para acompañarlos en ese duro proceso de formación humana y profesional, en el que cada uno descubre su oportunidad para llegar al alcance de sus sueños y metas.

En la medida en que el colegio salva vidas y las integra sanamente a la sociedad, está cumpliendo con su misión salvadora.

Los tiempos están cambiando a una velocidad muy acelerada, las estrategias que implementábamos hace un año, es posible que este año no resulten, las comunicaciones y los nuevos códigos están creando distancias abismales entre una generación y otra. Las instituciones que poseen una espiritualidad, una filosofía o bien un método propio, están obligadas a evaluarse, a detenerse en medio de la rutina para identificar los aciertos, las fallas y las estrategias a seguir. 

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Encarnarse en la realidad y unificar ciertos conceptos con las acciones a implementar es urgente. Si usted desea ser un buen gerente, liderar una buena gestión, lo mejor que le puedo recomendar, es que busque ayuda, no porque usted no sea capaz, sino porque todos los seres humanos necesitamos enriquecernos y confrontarnos con otros puntos de vista antes de tomar decisiones que afecten la vida de los otros.

No olvidemos aquella frase tan repetida y citada del cuento “El principito”: “Lo esencial es invisible a los ojos, solamente se ve bien con el corazón.” Ahí está el secreto del éxito gerencial.

Con todo gusto podemos ampliar esta reflexión, la única intención es aportar un granito de arena para que cada directivo tenga éxito en su misión.

Con gusto recibo sus comentarios.

Viva Jesús en nuestros corazones... por siempre.