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25 de noviembre de 2022

UNA TAREA PENDIENTE: LA INTELIGENCIA ESPIRITUAL - II Parte

“Demasiados niños y jóvenes, tanto pobres como ricos, en todos los rincones del mundo, están experimentando enfermedades mentales”, explica Henrietta Fore, directora ejecutiva de UNICEF. “Esta crisis inminente no entiende de fronteras ni de límites. La mitad de los trastornos mentales empieza antes de los 14 años, así que necesitamos estrategias urgentes e innovadoras para prevenirlos, detectarlos y en caso necesario tratarlos, a una edad temprana”. (1) 

La información expresada en el párrafo anterior, está tomada de la página web de UNICEF y fue publicada el 05 de noviembre de 2019, antes de la pandemia producida por la COVID – 19, seguramente este escenario ha empeorado, las cifras han crecido, bastaría con pensar si en un hogar, los adultos atraviesan escenarios de estrés y depresión, posiblemente los menores de edad, padecen esos trastornos, sin saber cómo canalizarlos. Como educadores no debemos ignorar esta realidad, por el contrario, deberíamos asumir la importantísima tarea de investigar y construir estrategias que permitan hacer de la escuela un espacio de salvación, en donde cada niño logre encontrar su lugar de seguridad, de sanidad emocional y mental, logrando crecer en todas aquellas habilidades que le motiven a desarrollar su inteligencia espiritual, que en el fondo, será la que le ayudará a desarrollar las otras inteligencias para hacer frente a los escenarios de conflicto.

En el Reino Unido, la oficina para los estándares en la educación y que Alonso (2012) ha citado, señala que el desarrollo espiritual: “es el desarrollo no–material del ser humano que nos anima y sostiene y que dependiendo de nuestro punto de vista, acaba o continua en alguna forma cuando nos morimos. Algunas personas podrían denominarlo como el desarrollo del alma, otros como el desarrollo de la personalidad o del carácter.” (2) 

Qué interesante y valioso es poder identificar que la oficina para los estándares en la educación del Reino Unido, está considerando el desarrollo espiritual como uno de los principales fundamentos a tener en cuenta en el proceso educativo, ya que su función es animar y sostener la vida, ojalá en nuestras escuelas este sea uno de los ejes transversales a considerar en todas las actividades escolares. 

Volviendo a las afirmaciones realizadas por la UNICEF luego de varios estudios y consultas a expertos afirma:

“Según los últimos datos:

·       Más del 20% de los adolescentes de todo el mundo sufren trastornos mentales.

·       El suicidio es la segunda causa de muerte entre los jóvenes de 15 a 19 años.

·       Alrededor del 15% de los adolescentes de países de ingresos medios y bajos se ha planteado el suicidio.

El coste de los trastornos mentales no es solo personal, sino también social y económico. Y, sin embargo, la salud mental de los niños y adolescentes ha sido ignorada a menudo en los planes de salud nacionales y globales.” (3) 

Sugiero que en todas las escuelas, se brinden herramientas de acompañamiento y formación para cada uno de los educadores, con el fin de construir estrategias preventivas que permitan a cada niño y joven, encontrar una ventana que oxigene y oriente sus sentimientos y pensamientos, hacia conductas sanas y fraternas, impactando al grupo social positivamente, trayendo como consecuencias un escuela que impacte el corazón de la familia.

“Muy pocos niños tienen acceso a programas que les enseñen a gestionar emociones difíciles”, afirma el doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS. “Muy pocos niños con enfermedades mentales tienen acceso a los servicios que necesitan. Esto debe cambiar”. (4)

No estoy proponiendo que los maestros asuman el papel de psicólogos, eso sería una gran irresponsabilidad. Lo que estoy proponiendo es que el maestro cuente con las herramientas necesarias para que su aula, el espacio de la clase, sea un ambiente sano, con las condiciones emocionales necesarias para motivar al aprendizaje, educando en las sanas relaciones sociales, aprendiendo a resolver conflictos, mirando al otro como una oportunidad para ser mejores personas y no sentir al hermano como una amenaza.

Quiero sugerir algunos elementos que podrían trabajarse desde los departamentos de psicología y orientación en cada escuela:

  • Promover espacios de encuentro en los que se ayude a cada maestro a identificar sus sentimientos, aquello que le motiva y alegra cada vez que se encuentra con sus estudiantes. Identificar lo positivo, lo hermoso de ser maestro.
  • Identificar aquellas acciones positivas, estimulantes, que cada maestro podría utilizar en sus aulas, con el fin de asegurar un clima agradable que beneficie el desarrollo de una clase.
  • Tener encuentros con los familiares de los estudiantes, con el fin de conversar en torno a la inteligencia espiritual y los beneficios que esta aporta al ser humano. Talleres formativos.
  • En cada una de las áreas del conocimiento, considerar algunas estrategias que desarrollen en los estudiantes las siguientes habilidades (inspirado de Alonso 2012):
  1.   “La introspección: comprender y aceptarse.
  2.   Desarrollar la imaginación, la inspiración y la intuición.
  3. Vivir la experiencia de asombro y misterio.
  4. Aprender a reflexionar sobre el origen y el sentido de la vida.
  5. Búsqueda del significado y propósito.
  6. Vivir experiencias en torno a lo trascendente.
  7. Reconocer que los recursos interiores aportan habilidades para sobreponernos a situaciones complejas.
  8. Identificar las habilidades propias en torno a la música, el arte, la literatura, el teatro, la artesanía.
  9. Admirar y respetar la naturaleza, el medio ambiente, la casa común.
  10. Desarrollar un sentido de comunidad, de encuentro con el otro.” (5)

Con el total convencimiento de que este escrito sea un aporte para cada uno de los educadores y pueda despertar inquietudes y nuevas iniciativas que impacten positivamente la vida de la escuela y las familias. 

Referencias bibliográficas:

(1) https://www.unicef.org/mexico/comunicados-prensa/m%C3%A1s-del-20-de-los-adolescentes-de-todo-el-mundo-sufren-trastornos-mentales

(2) Alonso, A. (2012). Pedagogía de la interioridad. Aprender a ser desde uno mismo. Madrid: Narcea. (pp 117 – 146)

(3) https://www.unicef.org/mexico/comunicados-prensa/m%C3%A1s-del-20-de-los-adolescentes-de-todo-el-mundo-sufren-trastornos-mentales

(4) Idem.

(5) Alonso, A. (2012). Pedagogía de la interioridad. Aprender a ser desde uno mismo. Madrid: Narcea. (pp 117 – 146)

Imágenes tomadas de google, en su mayoría de UNICEF.


31 de enero de 2019

LA DIETA DEL PROFESOR


La dieta del profesor

Comencemos por definir el concepto “dieta”: 

“Una dieta es el conjunto de las sustancias alimenticias que componen el comportamiento nutricional de los seres vivos. El concepto proviene del griego díaita que significa “modo de vida”. La dieta, por lo tanto, resulta un hábito y constituye una forma de vivir. En ocasiones, el término suele ser utilizado para referirse a los regímenes especiales para bajar de peso o para combatir ciertas enfermedades, aunque estos casos representan modificaciones de la dieta y no la dieta en sí misma.”                                                                          
Pérez Porto Julián https://definicion.de/diesta/


Dejándonos iluminar por la definición que ofrece Julián Pérez tenemos argumentos de sobra para reflexionar la “díaita” de un profesor.

Lo correcto sería que un educador viva feliz y celosamente su vocación, que cada una de las experiencias que logra sumar le permitan tener salud espiritual, emocional, intelectual, económica, profesional, social, etc.

“Las sustancias alimenticias” que consume un educador deben llevarlo a tener calidad de vida; algunos alimentos que no debería descuidar:

  • La relación con sus estudiantes debe ser enriquecedora, cercana, respetuosa, fraterna. No tengamos miedo a perder la autoridad o el manejo de la disciplina porque dimos el paso hacia la humanidad, el acercamiento sin tarimas o escritorios que impidan construir una conexión entre la fe, ciencia, cultura y vida.
  • Consumir alimentos “teóricos” recién cocinados, frescos. Un docente que no está en constante actualización y lectura, corre el riesgo de irse alejando de sus estudiantes en el pensamiento, el discurso y el actuar, perdiendo espacios y oportunidades de inclusión y aceptación, ya que cada hora que pasa algo nuevo está llegando a la sociedad.
  • Todo profesor necesita alimentar su espíritu. Entrar en relación todos los días con un mínimo de 38 vidas diferentes, seres humanos llenos de historias, algunas de ellas bastante complejas, requiere de parte del educador una fortaleza espiritual que le permita asumir el rol del que escucha, comprende, analiza, aconseja y sostiene.
  • Tiempos de ocio y esparcimiento. Todo ser humano necesita tener espacios en los que realice actividades diferentes a las laborales y que le permitan despejar la mente y descansar el cuerpo. Eso es salud. 
  • Respetar los lugares y los horarios. El cuerpo sufre cuando hay desorden, entonces, tener rutinas es saludable cuando se construyen pensando en las consecuencias. El exceso de trabajo va generando desgaste y trastornos físicos y emocionales, todo esto se reflejará en el aula al momento de trabajar con los estudiantes.
  • La buena presentación personal. Además de ser un elemento educativo para los estudiantes, es un reflejo de la salud emocional del educador. Un profesor bien peinado, que porta ropa limpia, planchada, con buen olor, está reflejando un respeto por su persona y hacia el resto de la comunidad escolar. Fácilmente reconocemos que un educador no está bien cuando su manera de caminar, de vestirse y expresarse reflejan descuido o desmotivación.
  • Participar de aquellas actividades escolares que son diferentes a las que le corresponden por contrato de trabajo. Salir del escenario de seguridad, de las rutinas y darse la oportunidad de descubrirse en otros escenarios alimenta los compromisos, la identidad institucional, el reconocimiento como comunidad.
  • Valoración y orgullo por ser educador. Tener la oportunidad de tocar los corazones de otros seres humanos, salvar vidas y mostrar un camino para el éxito profesional y vocacional es un privilegio. Nosotros somos los primeros que tenemos que reconocer la importancia de este servicio para todas las sociedades. Un poquito de amor propio le da buen sabor a la vida. 


Retomando la definición del concepto dieta que colocamos al inicio de este escrito, es importante rescatar aquello que dice “para bajar de peso o para combatir ciertas enfermedades”. ¿Qué alimentos provocan en un docente sobrepeso?

  • Creer que es el único y el dueño del saber. Él evalúa y decide qué calificación colocar. Tiene poder.
  • Montarse en un pedestal, lejano, creyendo que está por encima.
  • Encerrarse en sus libros e investigaciones, ignorando los cambios y la velocidad de las comunicaciones.
  • Prácticas espirituales egoístas, solitarias, distantes, que no tienen que ver con un Dios que “huele a oveja”.
  • Una expresión corporal imponente, intimidante o descuidada, sin ánimo.
  • Falta de creatividad, innovación.

 
Recordemos que las enfermedades deben ser estudiadas a profundidad, no se debería dar un diagnóstico sin tener a mano los exámenes correspondientes. Detrás de cada profesional hay un pasado o incluso un presente que en la mayoría de los casos desconocemos, pudiendo ser el detonante de algún malestar que se refleja en la acción profesional.

Quisiera culminar este escrito compartiendo una experiencia vivida años atrás cuando estaba estudiando en la universidad, evitaré dar nombres de personas por respeto a cada una de ellas.

En un momento de la carrera nos comenzó a dar clases una profesora que por nuestra parte fue definida como “amargada, insoportable y de paso aburrida”. Con ella no se podía dialogar, atreverse a pensar diferente era un terrible riesgo, en sus evaluaciones estaba prohibido escribir otras palabras que no fueran las que ella dictó en clase. Si ella descubría cuál era el punto débil de un estudiante ahí se afincaría, sobre todo en los exámenes parciales. Consideraba a los estudiantes como inferiores, ignorantes, utilizando el término “bachilleres” como algo despectivo.

Evidentemente esta profesora no estaba bien, alguna “enfermedad” padecía. El grupo de estudiantes sentíamos miedo, rabia, malestar, nadie quería asistir a esa clase. Un día le expresé a mis compañeros que esa señora no estaba bien, que algo le había marcado negativamente su vida por lo cual actuaba de esa manera. Comenzamos a investigar ya que estábamos de acuerdo en que eso no era normal. 

Logramos identificar cuál era el problema de amargura y sufrimiento de la profesora, un problema familiar terrible que aún estaba a flor de piel, su esposo se había quitado la vida en su residencia, dejando dos niñas pequeñas como testigos de ese acontecimiento tan desgarrador. 

Asumir el futuro inmediato con ese morral tan pesado no es fácil, ir a dar clases con el corazón destrozado y la cabeza llena de preguntas y temores es muy complicado. No pretendo justificar, solamente trato de ser humano, coherente con mis creencias y opciones de vida.

El grupo de estudiantes comenzó a mirar a la profesora con otros ojos y seguidamente a implementar ciertas estrategias que abrieran nuevas puertas, apostando por el diálogo, las risas, el compartir, la calidad educativa y sobre todo el afecto. Al culminar la carrera decidimos tomarnos una foto junto a esa profesora la cual guardamos con cariño.

Queridos profesores Dios nos ha escogido para ser ángeles custodios, ministros de Jesucristo, tarea nada fácil pero hermosa y gratificante. Hagamos una buena dieta, por nuestra salud y la de cada uno de nuestros estudiantes.

Quedo atento a sus inquietudes y comentarios.

Viva Jesús en nuestros corazones… por siempre.

25 de noviembre de 2018

¿POR QUÉ MI PROFESOR ES TAN AMARGADO?


¿Por qué mi profesor es tan amargado?

Lamentablemente esta afirmación la escuchamos todos los años escolares y es expresada por algunos de nuestros estudiantes, y si nos ponemos en los zapatos de los niños o adolescentes, no podríamos quitarle su grado de verdad. El colegio es un espacio de salvación, es el lugar privilegiado en donde todos los autores que ahí hacen vida, encuentren la oportunidad para ser felices.

Algunos educadores no han logrado descubrir que el centro educativo donde trabajan puede convertirse en una gran oportunidad para salvarse de todo aquello que les abruma, o les roba la paz y la tranquilidad. Cuando el profesor es capaz de reconocer en cada grupo de estudiantes elementos de su propia historia, podrá mirarlos con otros ojos, siendo capaz, según afirma San Juan Bautista De La Salle, de tratarlos con la exigencia de un padre pero con la ternura de una madre, reconociendo el sano equilibrio entre exigencia y comprensión.

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Si el educador ve en sus estudiantes una amenaza al dominio de la disciplina, a la impenetrable barrera de la autoridad, a su inalcanzable nivel de sabiduría, entonces será imposible que borre de su rostro esa cara de amargura que rápidamente perciben los niños y los jóvenes.

Compartiré una experiencia que viví si mal no recuerdo, durante el año 2001, cuando era docente de 8vo grado, lo que es igual, 2do año de bachillerato. Estábamos en el tiempo de uno de los recesos de la mañana y yo estaba enfrentando una situación incómoda, muy molesta, en realidad no recuerdo en detalles qué era, lo cierto es que terminó el receso y me correspondía ir a dar clases, evidentemente iba cargado de malestar; al llegar a la puerta del salón, un estudiante llamado César Barrios observa que estoy molesto, me da la mano y me pregunta si estoy bravo, a lo que le respondí que sí, inmediatamente con su espontaneidad adolescente y llena de buenas intenciones me dice que si estoy molesto no tengo permiso para entrar al salón de clases, que me tocaría quedarme afuera hasta que se me pasara el mal humor. ¿Cuál creen ustedes que fue mi reacción? Me dio mucha risa, le di un abrazo a César y me dispuse a disfrutar la clase. Ellos no tenían la culpa de mi enojo, de los problemas que me tocaban enfrentar y por ende merecían de mí lo mejor.

Ojalá existieran muchos César que se atrevan a detectar el estado de ánimo de los profesores y tuvieran la valentía de ayudarlos a reflexionar, a sonreír, a descubrir que es Dios quien les ha puesto en el mismo camino para alcanzar la felicidad. Hoy en día César es odontólogo, es mi ahijado de confirmación y me llena de inmensa alegría ver cómo ha madurado y crecido, doy gracias a Dios por ponerlo en mi camino.

Resultado de imagen para felicidadQuiero invitar a cada uno de los jóvenes que estén leyendo este escrito a que se atrevan, que no tengan miedo de tocar el corazón de aquellos profesores “amargados”, seguramente ese profesor está deseando que alguien, sin importar su edad, le recuerde que en la escuela todos tienen una nueva oportunidad para aprender, para ser felices y llegar juntos al conocimiento de la verdad.

Ahora me dirijo a los profesores. Hagan el esfuerzo de dejar por un instante fuera del aula todos aquellos problemas que les agobian, que les impiden sonreír, hablar de la vida, de su vida con los jóvenes, mostrarles el lado humano; estén seguros de que van a descubrir mientras recorren ese camino, cuál es la verdadera autoridad, aquella que se gana no por imposición sino por amor, por reconocimiento y valor, el resto vendrá por añadidura. El profesor ama y respeta a sus estudiantes y ellos amarán y respetarán a su maestro.

No hay profesores amargados sino hombres y mujeres atravesando situaciones difíciles y no han encontrado la oportunidad de ser comprendidos y amados.

Espero sus comentarios.
Viva Jesús en nuestros corazones… por siempre.

24 de agosto de 2018

PAPÁ O MAMÁ ¿CON CUÁL LLAVE ABRES LA PUERTA DE LA CASA?




PAPÁ O MAMÁ, ¿CON CUÁL LLAVE ABRES  LA PUERTA DE LA CASA?


Queridos padres de familia, la respuesta a esta pregunta parece ser demasiado evidente, todos responderíamos diciendo, “pues con la única llave que abre la puerta”.
En esta oportunidad quiero valerme de esta imagen para impulsar en cada uno de los lectores una breve revisión de vida.

Si yo deseo comer pizzas, ¿cuál es el lugar adecuado para ir a comprar una pizza? La pizzería, muy bien. ¿Y si tenemos ganas de comer comida china? Pues a un restaurante chino; excelente. 
Dudo mucho que una persona desee comprar un desodorante y se dirija a una ferretería o a una gasolinera. 

Las respuestas a estos interrogantes se expresan rápida y acertadamente. ¿Por qué no sucede lo mismo cuando queremos abrir la puerta de la casa?

Aclaremos términos, entendamos por casa a la vida de cada uno de nuestros seres queridos, e incluso nuestra propia vida. Qué puerta tan compleja, tan difícil de abrir. Así como nos han enseñado que los problemas de la casa no se llevan a la oficina o a la escuela, tampoco los problemas del trabajo deberían afectar negativamente las relaciones familiares. 

Si el papá llega a casa tirando la puerta, expresando corporal y verbalmente su mal humor, es evidente que el resto de los familiares no querrán acercarse o saludarlo. Este gesto de llegar a casa dando portazos se convierte en la llave equivocada, por mucho esfuerzo que los hijos o la esposa deseen hacer, será difícil abrir la puerta, permanecerá cerrada hasta que se utilice la llave correcta.

¿Cómo saber cuál es la llave correcta? Cada uno de los integrantes de la familia tiene su propia cerradura, no con todos funciona la misma llave, es por ello que debemos darnos el tiempo y asumir la tarea de estudiar delicadamente cada una de las cerraduras, y atención, las cerraduras cambian con el tiempo. Seguramente el hijo de 4 años de nombre Carlos abre su corazón y su vida con la llave de la ternura materna, pero el mismo Carlos a los 16 años ha decidido cambiar su cerrojo y ahora decide abrirlo con la llave del diálogo sincero y exigente. 

Algunos papás pueden preguntarse ¿Por qué esta hija que es la tercera de cuatro nos salió tan rebelde y grosera si a todos les hemos ofrecido la misma educación? No olvidemos, cada puerta se abre con una cerradura diferente, acá no se aceptan llaves maestras, ni copias, cada una debe ser original y única.

Algunas llaves a considerar:
·         Diálogo cercano  y confianza
·         Diálogo cercano y buen humor
·         Diálogo cercano y escucha
·         Diálogo cercano y abrazos
·         Diálogo cercano y firmeza
·         Diálogo cercano y coherencia
·         Diálogo cercano y silencio
·         Diálogo cercano y preguntas
·         Diálogo cercano y responsabilidad
·         Diálogo cercano y calidad de tiempo

Si se fijan bien, todas las llaves aparentemente son iguales, pero cambian los dientes que le permiten dar con la clave de la cerradura, todas estas llaves tienen como primera estructura el diálogo cercano, el resto cambia.

Cuando hemos cometido el error de utilizar la llave incorrecta, lo mejor es rectificar, no insistir en utilizarla, lo que se está logrando es dañar la cerradura, es maltratarla, corriendo el riesgo de perderla.
Es importante saber que no estamos dejando de lado la humanidad de los padres de familia, es cierto que somos de carne y hueso y tenemos días buenos, otros malos y algunos terribles. Por eso quiero obsequiarles el siguiente cuento:

CONSCIENCIA CONSTANTE
Ningún alumno Zen se atrevería a enseñar a los demás hasta haber vivido con su Maestro al menos durante diez años. Después de diez años de aprendizaje, Tenno se convirtió en maestro.

Un día fue a visitar a su Maestro Nan-in. Era un día lluvioso, de modo que Tenno llevaba chanclos de madera y portaba un paraguas.

Cuando Tenno llegó, Nan-in le dijo: «Has dejado tus chanclos y tu paraguas a la entrada, ¿no es así?

Pues bien: ¿puedes decirme si has colocado el paraguas a la derecha o a la izquierda de los chanclos?».

Imagen relacionadaTenno no supo responder y quedó confuso. Se dio cuenta entonces de que no había sido capaz de practicar la Conciencia Constante. De modo que se hizo alumno de Nan-in y estudió otros diez años hasta obtener la Conciencia Constante.

El hombre que es constantemente consciente, el hombre que está totalmente presente en cada momento: ése es el Maestro.
Anthony de Mello

La “conciencia constante”, ahí está la clave al momento de tener que abrir la puerta y no equivocarnos de llave. Este es un ejercicio muy necesario y complejo, ya que nos obliga a frenarnos, a detenernos por un instante y hacer consciencia de nuestras acciones y sus consecuencias, por algo Tenno luego de 10 años de estudios reconoció ante Nan-in que la lección no estaba del todo dominada y le tocaba volver a empezar. 

Como padres de familia es importante estar claros que no somos perfectos, que no tenemos respuestas a todas las situaciones y cuestionamientos que nos vayan llegando en el difícil rol de ser papá o mamá. Si nos toca detenernos y buscar un espacio acorde para la autoevaluación y reorientación de las decisiones dadas hay que hacerlo, sin miedo, todo sea por el amor a la familia.

Recomiendo leer en este blog el escrito titulado “HUMANO”, aunque pueda tener como protagonistas a los docentes puede ser adaptado a cualquier profesión, a cualquier vocación (no son lo mismo).

Este escrito es el inicio de una conferencia dedicada para padres y madres de familia.

Sus comentarios y sugerencias siempre son bienvenidos.
Correo electrónico leofsc@gmail.com

Viva Jesús en nuestros corazones… por siempre.

19 de agosto de 2018

CREYENTE


HUMANO, EDUCADOR Y CREYENTE
Un aporte al mundo educativo

CREYENTE
Me atrevo a afirmar que este es el escrito más difícil, no por lo que pueda expresar de mi experiencia o formación religiosa, sino porque toca un área de la vida que para algunos es detestable y para otros es apasionante y revitalizadora. Para nada pretendo crear polémica o imponer ideas, todo lo contrario, siempre he pensado que el ser humano que cree en Dios no sería capaz de atropellar o violentar el pensamiento, las acciones, decisiones de los otros; eso solamente lo hace una persona que no cree en Dios, porque Dios es amor.

“7 Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios.
Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios.
El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.
En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él.” (1Jn 4,7-9)

Entonces comencemos por reconocer las diferencias, como pueden ver las tres áreas (humano – educador – creyente) están muy relacionadas, nuestra fe, nuestras creencias responden a una historia personal, a un génesis. 

En diferentes charlas o clases de formación religiosa he afirmado que la única herencia real que nuestros padres nos han de dejar es la “fe”. 

Ejemplos:
·         * Si los padres creen ciegamente, sin haber procesado las teorías religiosas aprendidas, eso impactará positiva o negativamente en los hijos.
·         * Si los padres no creen en ninguna religión, ni en Dios, eso impactará positiva o negativamente en los hijos.
·        *  Si los padres son agresivos, maltratadores, o permanecen ausentes de la vida de los hijos, entonces dudo que esos niños quieran ver a Dios como “padre o madre”, no creo que sea la mejor comparación.
·         * Si los padres son amorosos, educados, trabajadores, preocupados, creyentes, fieles el uno para con el otro, entonces la comparación de Dios con la imagen paterna y materna será la correcta.

De esta manera podría seguir colocando ejemplos, lo importante es hacer consciencia de “nuestra” propia experiencia de Dios y una vez que lleguemos a reconocerla y detectar sus fortalezas y debilidades, estaremos preparados a dar el siguiente paso, definirme como creyente o no.

Recomiendo que eso se defina luego de un proceso de revisión profundo, serio y responsable, acompañado por una persona conocedora del tema, esto no es pura psicología, acá entra a jugar un papel importante la teología y sobre todo la teología antropológica.

Un docente que ha madurado y aclarado su experiencia de Dios, seguramente podrá compartirla con sus estudiantes sanamente, sin vicios o radicalidades; pero un educador que no ha vivido este proceso de construcción sólida y responsable, irá por la vida reflejando dichas heridas o conflictos.

Atención, lo afirmado en los párrafos anteriores no se está limitando a los profesores de formación religiosa, estoy considerando a todos los hombres y mujeres que deciden asumir la profesión de educadores.

Pensemos por unos minutos en una clase de matemáticas en la que se hable de Dios en uno de sus contenidos: los números perfectos, ¿cómo abordar el tema teológico dentro de este contenido?



  
“Impresionante que la secuencia de Fibonacci (la serie donde cada número es la suma de los dos anteriores: 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, etcétera) se presente en su estado más puro en figuras como: la espiral de las galaxias, el centro de los girasoles, el remolino de los huracanes y la elipse de los nautilos.” (Ecoosfera.com)



Y sería interesante que cada uno de los profesores comenzara a pensar y a relacionar su área con una experiencia de fe, sin crear polémica o conflictos, sino más bien ahondando en ese proceso personal de revisión y construcción. Que no les traicione la rutina, cuidado y confunden esta propuesta con ponerse a orar o a rezar.

En esta área lo que suelo recomendar es que si usted como educador reconoce que su experiencia de Dios no ha sido muy positiva, si usted identifica las heridas, lo mejor es no revelar las mismas a los estudiantes y menos si ellos son menores de edad, ya que no cuentan con todas las herramientas necesarias para discutir, procesar o interpretar lo que se les está intentando decir.

Como bien dicen los médicos pediatras, no le debemos dar alimentos muy pesados y complejos en su digestión a niños de pocos meses de nacidos, ya que sufrirían de una terrible indigestión, la mamá debe estar muy atenta. Lo mismo debemos considerar al abordar ciertos temas, sobre todo si son religiosos, y no estoy queriendo decir que hay que esconder situaciones o teorías, nada de eso, sino que hay que saber abordarlas y enfrentarlas con aquellos que aún están en proceso de crecimiento.

Algunas personas me han escuchado decir “es lamentable toparse con seres humanos en las calles que aún caminan con el traje de la primera comunión puesto, ¿no se dan cuenta que ya no les queda?” Triste pero cierto y ¿quién es el responsable de que esto esté pasando? Algunos de los responsables son los catequistas, los párrocos, los docentes de educación religiosa, los educadores y por supuesto la misma persona.

Estamos en pleno siglo XXI, ya es hora de dar el paso, de quitarnos el traje de la primera comunión y colocarnos uno que nos quede bien, que esté adecuado a nuestra talla y edad.

Con gusto puedo seguir profundizando este tema en los encuentros formativos, para mayor información pueden escribir al correo leofsc@gmail.com

Viva Jesús en nuestros corazones… por siempre.

18 de agosto de 2018

EDUCADOR


HUMANO, EDUCADOR Y CREYENTE

Un aporte al mundo educativo



EDUCADOR

En el escrito anterior quise ofrecerles unas pinceladas del trabajo que realizo con docentes en algunos espacios de encuentro y formación. En pocas palabras, ¿cómo puedo llegar a subir a pie al último piso de un edificio si no comienzo por el primer nivel? Imposible.


Lamentablemente en la mayoría de las universidades y en especial en las escuelas de educación, no se nos habla sobre este delicado proceso, se nos ofrecen teorías que deberíamos poner en práctica al momento de ejercer, pero no se comienza por el primer nivel (lo humano).


Abordemos el área profesional o vocacional – EDUCADOR –

No es lo mismo profesión y vocación, atención.


Profesión: 
1. Acción y efecto de profesar.

2. Empleo, facultad u oficio que alguien ejerce y por el que percibe una retribución.

3. Conjunto de personas que ejercen una misma profesión.

4. Ceremonia eclesiástica en que alguien profesa en una orden religiosa.

_________________________________________________

Vocación: 1. f. Inspiración con que Dios llama a algún estado, especialmente al de religión.


3. Inclinación a un estado, una profesión o una carrera.

4. Convocación, llamamiento.

(Tomado del diccionario de la real academia española)



Luego de leer estas definiciones podríamos preguntarnos: ¿existen docentes sin vocación? Seguramente sí, también podríamos preguntarnos ¿un docente sin vocación podría llegar a escuchar el llamado? Otra pregunta que se puede responder con un sí.


Todo depende de la persona y como reflexionábamos en el escrito anterior, es importantísimo mirar nuestro génesis.


¿Es malo ser un docente sin vocación? No, siempre y cuando no se le haga daño a nadie, ya que optamos por una profesión para ser felices y ayudar a otros a alcanzar la felicidad. Un docente con vocación está claro del por qué de sus acciones, ha hecho consciencia de que cada encuentro con sus estudiantes se convierte en una oportunidad de salvación, esto quiere decir, del alejamiento de lo malo, de todo aquello que nos despersonaliza, que nos impide ser libres, ser luz.


Entrar a un salón de clases reconociendo que soy “ministro de Dios” me coloca en una posición sumamente exigente.


20 y ya no soy yo quien vive, sino que es Cristo quien vive en mí. Y la vida que ahora vivo en el cuerpo, la vivo por mi fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó a la muerte por mí.Gal 2,20


Esto es lo que San Juan Bautista De La Salle quiso enseñar y transmitir a la segunda y tercera generación de Hermanos. Es un privilegio ser tocado, ser elegido por Dios para hablar en su nombre, para “revelar” su mensaje, su rostro. Para ello hay que hacer consciencia y prepararse. 


Matemáticas, ciencias sociales, química, biología, etc. lo enseña muy bien cualquier persona que se haya preparado académicamente para ello, pero “tocar los corazones” de los estudiantes y enamorarlos de las matemáticas, de las ciencias sociales, de la química o de la biología, solamente lo logra hacer aquel que reconoce que esa es la excusa, el camino perfecto para descubrir el paso delicado de Dios por la historia de la humanidad.


Todos los que hemos optado por la profesión docente, debemos saber que tenemos un patrono, un hombre que sin ser docente, dedicó parte de su vida a estudiar minuciosamente el perfil del educador cristiano, y no se conformó con ello, sino que se dedicó a formar a los docentes, a trabajar y vivir con ellos para darles las herramientas necesarias para que fuesen los mejores de los mejores; este hombre se llamó Juan Bautista De La Salle.


En diferentes oportunidades algunos colegas me han preguntado: “¿cómo logras entrar a ese salón de clases a trabajar si esos jóvenes son insoportables?” Con mucha pena intento responder y lo primero que viene a mi mente es la respuesta que Yavé le dio a Moisés cuando lo envía a conversar con el faraón:  


10 “Moisés dijo a Yavé: «Mira, Señor, que yo nunca he tenido facilidad para hablar, y no me ha ido mejor desde que hablas a tu servidor: soy torpe de boca y de lengua.»

11 Le respondió Yavé: «¿Quién ha dado la boca al hombre? ¿Quién hace que uno hable y otro no? 12 ¿Quién hace que uno vea y que el otro sea ciego o sordo? ¿No soy yo, Yavé? 13 Anda ya, que yo estaré en tu boca y te enseñaré lo que tienes que decir.»

14 Pero él insistió: «Por favor, Señor, ¿por qué no mandas a otro?» Esta vez Yavé se enojó con Moisés y le dijo: «¿No tienes a tu hermano Aarón, el levita? Bien sé yo que a él no le faltan las palabras. 15 Y precisamente ha salido de viaje en busca tuya y, al verte, se alegrará mucho.

15 Tú le hablarás y se lo enseñarás de memoria; 16 yo les enseñaré lo que tienen que hacer, porque estaré en tu boca y en la suya. 17 Aarón hablará por ti igual que un profeta habla por su Dios, y tú, con este bastón en la mano, harás milagros.»

Moisés vuelve a Egipto.” (Ex 4,10.15)



Ahí está la respuesta, ahí está la diferencia entre profesión y vocación. No soy yo, es Él quien habla, quien me toca, quien me envía y pone en mis labios palabras de vida para que ellos escuchen, abran sus corazones y decidan ir en búsqueda de la verdad. Esto no es magia, esto requiere de mucho esfuerzo, paciencia, preparación, ejercicios espirituales, diálogo a solas con Dios y revisión constante de cada una de las acciones a realizar.


¿Pones en manos de Dios la vida de tus estudiantes?, ¿te preocupas por investigar quiénes son, qué hacen al salir de la escuela o la universidad?, tratas de analizar y entender por qué son así? ¿Les ofreces el perdón cuando se equivocan dándoles la oportunidad de la rectificación?

Todo esto y mucho más es lo que trabajamos en los encuentros con los docentes, con gusto recibo sus comentarios, propuestas y reflexiones.


En el próximo escrito ahondaremos en la tercera palabra de nuestro título, CREYENTE.





Viva Jesús en nuestros corazones… por siempre.