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25 de noviembre de 2022

UNA TAREA PENDIENTE: LA INTELIGENCIA ESPIRITUAL - II Parte

“Demasiados niños y jóvenes, tanto pobres como ricos, en todos los rincones del mundo, están experimentando enfermedades mentales”, explica Henrietta Fore, directora ejecutiva de UNICEF. “Esta crisis inminente no entiende de fronteras ni de límites. La mitad de los trastornos mentales empieza antes de los 14 años, así que necesitamos estrategias urgentes e innovadoras para prevenirlos, detectarlos y en caso necesario tratarlos, a una edad temprana”. (1) 

La información expresada en el párrafo anterior, está tomada de la página web de UNICEF y fue publicada el 05 de noviembre de 2019, antes de la pandemia producida por la COVID – 19, seguramente este escenario ha empeorado, las cifras han crecido, bastaría con pensar si en un hogar, los adultos atraviesan escenarios de estrés y depresión, posiblemente los menores de edad, padecen esos trastornos, sin saber cómo canalizarlos. Como educadores no debemos ignorar esta realidad, por el contrario, deberíamos asumir la importantísima tarea de investigar y construir estrategias que permitan hacer de la escuela un espacio de salvación, en donde cada niño logre encontrar su lugar de seguridad, de sanidad emocional y mental, logrando crecer en todas aquellas habilidades que le motiven a desarrollar su inteligencia espiritual, que en el fondo, será la que le ayudará a desarrollar las otras inteligencias para hacer frente a los escenarios de conflicto.

En el Reino Unido, la oficina para los estándares en la educación y que Alonso (2012) ha citado, señala que el desarrollo espiritual: “es el desarrollo no–material del ser humano que nos anima y sostiene y que dependiendo de nuestro punto de vista, acaba o continua en alguna forma cuando nos morimos. Algunas personas podrían denominarlo como el desarrollo del alma, otros como el desarrollo de la personalidad o del carácter.” (2) 

Qué interesante y valioso es poder identificar que la oficina para los estándares en la educación del Reino Unido, está considerando el desarrollo espiritual como uno de los principales fundamentos a tener en cuenta en el proceso educativo, ya que su función es animar y sostener la vida, ojalá en nuestras escuelas este sea uno de los ejes transversales a considerar en todas las actividades escolares. 

Volviendo a las afirmaciones realizadas por la UNICEF luego de varios estudios y consultas a expertos afirma:

“Según los últimos datos:

·       Más del 20% de los adolescentes de todo el mundo sufren trastornos mentales.

·       El suicidio es la segunda causa de muerte entre los jóvenes de 15 a 19 años.

·       Alrededor del 15% de los adolescentes de países de ingresos medios y bajos se ha planteado el suicidio.

El coste de los trastornos mentales no es solo personal, sino también social y económico. Y, sin embargo, la salud mental de los niños y adolescentes ha sido ignorada a menudo en los planes de salud nacionales y globales.” (3) 

Sugiero que en todas las escuelas, se brinden herramientas de acompañamiento y formación para cada uno de los educadores, con el fin de construir estrategias preventivas que permitan a cada niño y joven, encontrar una ventana que oxigene y oriente sus sentimientos y pensamientos, hacia conductas sanas y fraternas, impactando al grupo social positivamente, trayendo como consecuencias un escuela que impacte el corazón de la familia.

“Muy pocos niños tienen acceso a programas que les enseñen a gestionar emociones difíciles”, afirma el doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS. “Muy pocos niños con enfermedades mentales tienen acceso a los servicios que necesitan. Esto debe cambiar”. (4)

No estoy proponiendo que los maestros asuman el papel de psicólogos, eso sería una gran irresponsabilidad. Lo que estoy proponiendo es que el maestro cuente con las herramientas necesarias para que su aula, el espacio de la clase, sea un ambiente sano, con las condiciones emocionales necesarias para motivar al aprendizaje, educando en las sanas relaciones sociales, aprendiendo a resolver conflictos, mirando al otro como una oportunidad para ser mejores personas y no sentir al hermano como una amenaza.

Quiero sugerir algunos elementos que podrían trabajarse desde los departamentos de psicología y orientación en cada escuela:

  • Promover espacios de encuentro en los que se ayude a cada maestro a identificar sus sentimientos, aquello que le motiva y alegra cada vez que se encuentra con sus estudiantes. Identificar lo positivo, lo hermoso de ser maestro.
  • Identificar aquellas acciones positivas, estimulantes, que cada maestro podría utilizar en sus aulas, con el fin de asegurar un clima agradable que beneficie el desarrollo de una clase.
  • Tener encuentros con los familiares de los estudiantes, con el fin de conversar en torno a la inteligencia espiritual y los beneficios que esta aporta al ser humano. Talleres formativos.
  • En cada una de las áreas del conocimiento, considerar algunas estrategias que desarrollen en los estudiantes las siguientes habilidades (inspirado de Alonso 2012):
  1.   “La introspección: comprender y aceptarse.
  2.   Desarrollar la imaginación, la inspiración y la intuición.
  3. Vivir la experiencia de asombro y misterio.
  4. Aprender a reflexionar sobre el origen y el sentido de la vida.
  5. Búsqueda del significado y propósito.
  6. Vivir experiencias en torno a lo trascendente.
  7. Reconocer que los recursos interiores aportan habilidades para sobreponernos a situaciones complejas.
  8. Identificar las habilidades propias en torno a la música, el arte, la literatura, el teatro, la artesanía.
  9. Admirar y respetar la naturaleza, el medio ambiente, la casa común.
  10. Desarrollar un sentido de comunidad, de encuentro con el otro.” (5)

Con el total convencimiento de que este escrito sea un aporte para cada uno de los educadores y pueda despertar inquietudes y nuevas iniciativas que impacten positivamente la vida de la escuela y las familias. 

Referencias bibliográficas:

(1) https://www.unicef.org/mexico/comunicados-prensa/m%C3%A1s-del-20-de-los-adolescentes-de-todo-el-mundo-sufren-trastornos-mentales

(2) Alonso, A. (2012). Pedagogía de la interioridad. Aprender a ser desde uno mismo. Madrid: Narcea. (pp 117 – 146)

(3) https://www.unicef.org/mexico/comunicados-prensa/m%C3%A1s-del-20-de-los-adolescentes-de-todo-el-mundo-sufren-trastornos-mentales

(4) Idem.

(5) Alonso, A. (2012). Pedagogía de la interioridad. Aprender a ser desde uno mismo. Madrid: Narcea. (pp 117 – 146)

Imágenes tomadas de google, en su mayoría de UNICEF.


10 de febrero de 2019

LA EXCUSA PERFECTA



La excusa perfecta

Si en estos momentos no posees la motivación necesaria para encontrarle sentido a lo que haces, te invito a leer la siguiente reflexión.

Comencemos por reconocer el rol que ejercemos dentro de la sociedad, mencionaré varios a ver con cuál de ellos te identificas: 


  • estudiante, 
  • educador, 
  • sacerdote, 
  • hijo, 
  • papá, 
  • hermano o hermana, 
  • policía, 
  • mamá, etc. 





Identifica tu rol y trata de definirlo, reconocer en él lo bueno y lo no tan bueno. 

¿Estás contento con el rol que ejerces?, ¿estás cansado de ejercer ese rol y desearías cambiarlo?, ¿por qué?

Todos somos diferentes, esa es una de las riquezas y razones por la cual la Biblia en el libro del Génesis nos define como “imagen y semejanza de Dios”. Ser su imagen y semejanza se refiere a la capacidad que poseemos de ser libres, de procrear y dar vida,  vivir en comunidad, amar y respetar la creación, y ser misericordiosos. Para nada hace referencia a un único pensamiento y menos a un parecido físico. A Dios no lo podemos encajonar en una sola definición, pretender encerrarlo o limitarlo a nuestra razón sería incorrecto; ¿cuántos seres humanos existen en la tierra? Para este año 2019 se calculan 7.669.109.078 personas con una tasa de crecimiento del 1,22%. Pensar que todos definimos a Dios de la misma manera sería un acto de total ingenuidad y atrevimiento.

Partiendo de estas premisas podremos preguntarnos ¿cuál es la excusa perfecta? Para poder responder a esta pregunta les invito a ver el siguiente vídeo.






¿Qué piensas luego de ver este vídeo?, ¿con cuál de los personajes te identificas?, ¿por qué?, si te pasara una situación como esa en la que eres testigo de un acoso, ¿qué harías?

Dos de cada tres estudiantes en los liceos sufre de acoso escolar, dicho por la UNICEF. Esta cifra es alarmante. Causas: aspecto físico, identidad sexual o bien origen étnico. Un cuarto de las víctimas expresan no saber a quién decírselo.

¿Eres consciente de que en estos momentos posees en tus manos el gran poder para tocar positivamente la vida de alguien? 

Posees la excusa perfecta para llegar a salvar una vida que no te está pidiendo de manera consciente que le salves, pero que sí sabría darte las gracias si tú tomas la iniciativa.

En las escuelas tenemos muchos casos parecidos al visto en el vídeo. Niños o jóvenes que actualmente atraviesan una situación de acoso ya sea provocado en su casa, en el barrio donde vive o bien en el colegio. Lo peor sería no  darnos cuenta y no direccionar correctamente las energías para hacerle frente a esta problemática.

Si eres docente de matemáticas, biología, deporte, inglés, etc. posees la excusa perfecta para salvar vidas, Dios te ha permitido entrar en contacto con cientos de personas todos los días para que tú te conviertas en su ministro, en el ángel custodio de todos aquellos que hoy en día sufren.

Si eres estudiante, hermano, primo, sobrino, deportista, etc. posees la excusa perfecta para abrir los ojos y ayudar a quien hoy en día sufre de acoso y acompañarlo en el camino de la liberación.

Y si ejerces algún rol como presidente, ministro, obispo, papá, mamá, rector, gerente, etc. mayor es la responsabilidad que posees al momento de entrar en contacto con las otras personas, tú eres el primero en la lista que debe estar atento, no dejarse distraer por las responsabilidades urgentes dejando de lado lo verdaderamente importante.

Todos tenemos la excusa perfecta para ser buenos, para encontrarle sentido a la vida y ayudar a otros a que se unan a esta celebración. Porque el verdadero sentido de la vida es ser felices y juntos conquistar nuevos horizontes rompiendo las fronteras.

¿Qué puedo hacer si estoy frente a un caso de acoso?

Dependiendo del caso lo primero que debemos hacer es conversar con la persona acosada, la víctima, para tener detalles de la gravedad del asunto. Luego que conozcamos lo que sucede debemos acudir a a las personas adecuadas para solicitar ayuda, por ejemplo psicólogo escolar, orientador, algún coordinador o profesor; ellos seguramente sabrán qué canales seguir y los procedimientos a aplicar. Lo importante es que la víctima se sienta acogida, protegida.

También es cierto que el victimario necesita mucha más ayuda que la víctima, ya que una persona que agrede a otras no lo hace porque esté bien, algo malo debe existir para que pierda la conciencia entre lo bueno y lo malo. El victimario debe ser atendido por especialistas que logren identificar lo que le está sucediendo y poder ayudarle a superar dicho comportamiento negativo.

Que cada día y cada proyecto que emprendamos esté direccionado en hacer el bien, en mostrar el rostro amoroso de Dios.

Los colegios son la excusa perfecta para ser mejores personas, para salvar vidas y construir un mejor país.

Con gusto recibo sus comentarios.
Viva Jesús en nuestros corazones… por siempre.

21 de octubre de 2018

UNA ESCUELA QUE NOS AYUDE A VIVIR BIEN

    Una escuela que nos ayude a vivir bien


Seguramente has leído el título de este escrito y te has sentido plenamente identificado. Tú y yo rápidamente nos hacemos la pregunta ¿dónde queda esa escuela?, deseo y sueño con meter a mis hijos a estudiar en una de ellas.
 
¿Es posible contar con un centro educativo que ayude a todos los que hacen vida en él a vivir bien? Me atrevo a decir que sí.


Todo colegio por muy pequeño que sea es un modelo de comunidad en el que se reúnen todos los días personas que poseen diferentes hogares, edades y costumbres. Si partimos del reconocimiento del otro como parte importante nuestra vida, ya que ha llegado para enseñarnos algo, para ayudarnos, incluso para exigirnos. Todo eso al final de la historia es para bien, para ser mejores personas.

Tanto dinero y tiempo que invertimos en aplicar modelos de excelencia y calidad empresariales, que en ocasiones dejan de lado lo humano, lo no visible o evaluable. Me refiero a los sentimientos, historias personales, sueños, ilusiones o el deseo de vivir bien. No debemos conformarnos o creer que la tarea está culminada porque las paredes del colegio están bonitas, los pupitres son nuevos, encontramos letreros o habladores en diferentes idiomas, los pisos brillan, el organigrama está colocado en un lugar visible junto a las normas de convivencia; todo eso nos ayudará a obtener 3, 4 o 5 estrellas, pero  ¿qué sucede con ese joven que no le encuentra sentido a la vida?, ¿con ese papá que quedó desempleado y nadie le escucha o comprende sino que le exigen pagar la mensualidad o su hijo quedará suspendido?, o ¿aquel niño que no desea ir a la escuela porque está cansado de que sus compañeros se burlen de él y la maestra ni se entera? ¿Será que esos modelos de excelencia y calidad ofrecen instrumentos de evaluación que nos permitan reconocer y dar respuestas efectivas a estas realidades escolares?

Voy a compartir con ustedes una cita del libro “Que la escuela vaya bien” (1) en donde se nos ayuda a reflexionar sobre la construcción de un “currículum para vivir bien”.

Tres pasos:

  1.  Escuchar la cultura
  2. Definir la intencionalidad pedagógico-político-pastoral del acto educativo 
  3.  Diseñar la propuesta curricular, en clave liberadora y cristiana

1) Escuchar la cultura:

“Cultura es el modo en que un grupo social configura, entiende, vive, reproduce y transforma las dinámicas sociales, artísticas, políticas y económicas. Es el modo en que las personas configuran la cotidianeidad de sus existencias.”


Hay que empezar por oír todo lo que acontece en la vida de los estudiantes, de sus familias y sus barrios, de las organizaciones e instituciones circundantes, de los hombres y mujeres de este tiempo, pero identificando distintos niveles de escucha.”

No se nos está hablando de chismes o cuentos, de historias o leyendas. La invitación es a realizar un trabajo serio de conocimiento, identificando los sujetos y el sentir más profundo del pueblo, que pueda ayudarnos a construir el currículum desde esa realidad pero fortaleciendo cada experiencia educativa, con unos objetivos claros. Considerando este dato, estamos reconociendo al currículum como el diseño de procesos de construcción de aprendizajes y de experiencias, tal y como nos lo señala la Pastoral Educativa, es el encuentro entre fe, cultura y vida, entrelazadas y fortalecidas, en donde cada integrante de la comunidad escolar se siente tomado en cuenta, reflejado en la fotografía comunitaria.

Al abordar este aspecto, estaríamos trabajando en el reconocimiento de todos esos asuntos que oprimen o deshumanizan a la sociedad. Es reconocer y darle nombre a cada una de esas acciones que no permiten que la escuela nos ayude a vivir bien, y de esta manera construimos un currículum liberador, constructor de oportunidades.

2) Definir la intencionalidad pedagógico-político-pastoral del acto educativo:

“…una vez escuchada la cultura, es necesario definir cuál es la intencionalidad de los procesos que vamos a animar. Es el trabajo de transformación de las representaciones sociales opresoras el eje alrededor del cual cada educador debe poder organizar, jerarquizar, presentar y articular todo el diseño curricular oficial y todo otro contenido escolar. En consecuencia, la primera pregunta no es tanto qué contenidos tengo que enseñar, sino para qué nuevo hombre y para qué nueva mujer y para cuál nueva cultura debemos enseñar lo que tenemos, queremos y podemos enseñar. Desde esta clave, todo proceso de construcción significativa de conocimiento, humaniza, empodera, dignifica,  engrandece, evangeliza.”



En este apartado queremos invitar a cada uno de los educadores a pensar en el impacto que está aportando para la vida de cada estudiante los contenidos y las estrategias utilizadas. Ojalá no sean contenidos que solamente sirven para la vida escolar, para la presentación de un examen o para el día que toca exponerlos. Una cosa es “conocimiento escolar” y otra “conocimiento escolarizado”.

La intención del acto educativo debe ser para la vida de cada uno de los integrantes de dicha comunidad escolar. El conocimiento escolar resulta útil para la vida, el conocimiento escolarizado no ayuda de mucho cuando se sale de la escuela.

“El currículum, en esta clave, tiene que ser un conjunto de saberes que permitan nombrar y analizar las representaciones sociales desde el Evangelio, siendo éste explícito o no. Si las representaciones sociales son el punto de partida para el diseño de nuevas experiencias educativas liberadoras y evangélicas, sólo pueden serlo en la medida que haya conocimiento puesto al servicio de este develamiento y de la construcción de nuevas representaciones de la realidad. Este ejercicio de mirar y analizar el mundo, vivir y nombrar nuevas experiencias, va a dar lugar a soñar y hacer posibles nuevos mundos, organizar y planear nuevas prácticas.”

3) Diseñar la propuesta:

"Una comunidad educadora, que vive la construcción de currículum como procesos de escucha a la cultura, de definición de la intencionalidad política y religiosa para con el mundo, de diseño de su propuesta como propuesta de salvación misma de Jesucristo, es una comunidad que ingresa enla economía de salvación, en el plan de Dios, tal como lo propone Juan Bautista de La Salle en sus Meditaciones para el Tiempo de Retiro. Es una comunidad con un alto componente utópico, profético, esperanzador y amoroso de lo humano. “Sólo educa el que está enamorado de lo humano”, dice Sabater. Es una comunidad que reconoce que tiene una responsabilidad histórica con su generación y con las generaciones venideras. Sabe que lo que está en juego es la vida y, por sobre todo, la vida de los pequeños, de los pobres, de las víctimas, de los excluidos, y junto a ellos la vida de todos.”

Es muy importante dialogar, escuchar a los más pequeños, ya nos lo recomendaba San Benito al momento de redactar la Regla para los monjes en su capítulo 3 “El Consejo”:

“ 1 Siempre que se hayan de tratar asuntos importantes en el monasterio convoque el abad a toda la comunidad y exponga él mismo de qué se trata. 2 Una vez oído el consejo de los hermanos, reflexione a solas y haga lo que juzgue ser más conveniente. 3 Hemos dicho que se llame a todos a consejo porque con frecuencia el Señor revela lo mejor al más joven.”

En ese diálogo cultural y definición de la intencionalidad se procede a plasmar la propuesta necesaria para que la escuela nos ayude a vivir bien, a salir adelante alcanzando los sueños y las metas que hagan de la comunidad un espacio de salvación. Toda la dinámica escolar estará enfocada en lo humano, en la persona, de esta manera el resto que se refiere a normas, pinturas y mantenimiento de la infraestructura, se irá dando como consecuencia de lo anterior, sin atropellar, por el  contrario, incluyendo cada una de las realidades.

“Lo que no se asume, no se educa, no se evangeliza, no se redime. Debemos poder decir con San Ireneo, que mientras no nos dejemos impactar, abordar, interpelar por los otros y las otras, por la sociedad que vivimos, por sus reclamos, necesidades y potencialidades, no podremos llevar adelante actos educativos en clave cristiana que sean significativos para la vida del otro. Pero, para esto, hace falta de un educador/educadora que sea sabio, que viva en una actitud “de ojos abiertos”, de construcción de síntesis permanente de su vida y con conciencia reflexiva crítica sobre su mirada, su postura, su conocimiento y su espiritualidad; sobre lo que quiere transmitir y testimoniar.”

Sigamos adelante en nuestro caminar apasionado por hacer de la escuela un espacio que nos ayude a vivir bien.

Espero sus comentarios.
Viva Jesús en nuestros corazones… por siempre.



  1. ( GIL Pedro María, MUÑOZ  Diego; Que la escuela siempre vaya bien. Aproximación al modelo pedagógico lasaliano. Roma; 2013, pp 317-326.

23 de septiembre de 2018

¿QUÉ DEBO HACER PARA CONVERTIRME EN EL MEJOR AMIGO O AMIGA DE MI HIJO?



Antes de abordar el tema considero que debo pedir disculpas a todos los padres y madres de familia porque reconozco que yo no soy el más preparado, pero lo que sí traigo para compartir con ustedes son muchos años de estudios y de experiencia en las aulas y patios de varios colegios; en esos escenarios uno aprende muchísimo de cada niño, joven y adulto con el que se logra compartir la vida. Gracias a ellos es que les dedico estas líneas.

Deseo dejar claro que cuando escribo el concepto “padre” estoy considerando al papá y a la mamá.

¿Qué debo hacer para convertirme en el mejor amigo o amiga de mi hijo? 
NADA, sencillamente porque eres el papá o la mamá y a esa vocación no deberías renunciar, dar vida a otro ser humano es una gran responsabilidad. Dejar de ser el papá para convertirse en el amigo, eso me hace mucho ruido.

Trataré de explicarme. Los mejores amigos o los amigos, se manejan bajo unos códigos de relación y alianzas muy propias de las mismas generaciones que no coinciden con la de los padres, e incluso ese vínculo de amistad podría llegar a romperse en el momento en el que alguno de los dos así lo decida. Los padres y los hijos pueden enojarse, incluso dejar de hablarse, pero nunca dejarán de ser familia.

Los amigos se tapan o esconden ciertos secretos, travesuras o experiencias de la vida que reconocen no tan positivas para que los padres no se enteren nunca, esto tiene su razón de ser, muy válida por cierto. Los amigos se prestan dinero, reconociendo que hay que cancelarlo (ese es el deber ser), los amigos en caso de vivir bajo el mismo techo tienen normas y acuerdos de convivencia, los amigos no están obligados a asumir todos los gastos de comida, salud, estudios, recreación, vestido, etc.




El papá y la mamá desde el nacimiento hasta una edad en la que el hijo se hace independiente asumen:
·         La alimentación
·         El vestido
·         Vivienda
·         Estudios
·         Recreación
·         Salud
          Y otros asuntos del día a día.

Cada una de las necesidades antes mencionadas se cubre de la mejor forma posible, todos los días, sin descanso y con un manual de acuerdos y convivencia. Estas normas las ponen los padres, los hijos las asumen y cuando son grandes se van modificando las que sean necesarias, pero no olvidemos la repetida frase que tiene mucho de razón “mientras vivas bajo este techo se hace lo que yo digo” y al hijo no le queda de otra.

Un hombre o una mujer desde el momento que recibe la noticia de que va a ser papá o mamá comienza a desarrollarse en su interior un sentimiento tan especial que lo lleva a dejar de pensar solamente en él o ella para canalizar todas sus energías en el nosotros, ya no somos dos en la familia, sino tres. Y toda la dinámica familiar comenzará a prepararse en torno al tercero, al más frágil que necesitará de unos padres bien organizados para que le protejan y le hagan sentir totalmente amado.
En el interior de los padres se presenta una mezcla de ternura, alegría, temor, dudas, inseguridad, fortuna, bendiciones, etc. que solamente se irán enfrentando y organizando en la medida en que los días y la convivencia vayan permitiendo cerrar el núcleo de la intimidad, el conocimiento y la reorganización familiar. Es algo maravilloso y bendito, que solamente desde la experiencia del amor se puede entender.

El amor paterno va más allá del deber o del agradecimiento hacia los hijos. Una mamá ama con todo su ser; si se portan bien o mal ella los amará, si alcanzan las metas o no, ella estará ahí para ayudarles, lo mismo hará el papá. Eso no lo hacen los amigos.

El amor paterno por muchas peleas que puedan darse en la relación con los hijos no se termina, no tiene fin. Es imposible que a los padres de familia se les borren todas las imágenes que llevan en su memoria relacionadas a los hijos. Es una impresión plasmada en el corazón.

El rol paterno es para toda la vida, quien pone orden en casa, quien da o niega los permisos, quien tiene la edad, experiencia y capacidad de enseñar son los padres, quien exige y reconoce a nivel académico, quien levanta de las caídas, quien escucha y habla, quien sanciona y llora a escondidas, quien nunca olvida los cumpleaños y fechas importantes.

Los mejores amigos no están para cumplir el rol de papá, y el papá no está para cumplir el rol del mejor amigo.

El hecho de que los padres y los hijos compartan espacios de diversión comunes, temas de conversación, amistades, hobbies, etc. no quiere decir que sean los mejores amigos o amigas de los hijos. No confundamos las cosas.

Es importante tener claridad en el ejercicio de roles, cada uno en la familia cumple su rol; situación que debe permitir el buen clima de convivencia, de desarrollo y crecimiento familiar.

No olvidemos que los cuatro (4) primeros años de vida de un ser humano son importantísimos a nivel educativo, motivacional, amoroso, esto permite definir al hombre o mujer del futuro. Todo acierto que se cometa será fortaleza y todo error será debilidad. No le deben entregar a los colegios la gran responsabilidad de educar a los hijos, los colegios refuerzan, enriquecen, orientan, y ofrecen algunos elementos intelectuales, conductuales, pero nunca sustituyen la educación del hogar.

Como en los escritos anteriores, este tema no se ha terminado, es el inicio del trabajo que se realizaría con padres y madres de familia durante un encuentro.

Espero sus comentarios.

Viva Jesús en nuestros corazones… por siempre.

19 de agosto de 2018

CREYENTE


HUMANO, EDUCADOR Y CREYENTE
Un aporte al mundo educativo

CREYENTE
Me atrevo a afirmar que este es el escrito más difícil, no por lo que pueda expresar de mi experiencia o formación religiosa, sino porque toca un área de la vida que para algunos es detestable y para otros es apasionante y revitalizadora. Para nada pretendo crear polémica o imponer ideas, todo lo contrario, siempre he pensado que el ser humano que cree en Dios no sería capaz de atropellar o violentar el pensamiento, las acciones, decisiones de los otros; eso solamente lo hace una persona que no cree en Dios, porque Dios es amor.

“7 Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios.
Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios.
El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.
En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él.” (1Jn 4,7-9)

Entonces comencemos por reconocer las diferencias, como pueden ver las tres áreas (humano – educador – creyente) están muy relacionadas, nuestra fe, nuestras creencias responden a una historia personal, a un génesis. 

En diferentes charlas o clases de formación religiosa he afirmado que la única herencia real que nuestros padres nos han de dejar es la “fe”. 

Ejemplos:
·         * Si los padres creen ciegamente, sin haber procesado las teorías religiosas aprendidas, eso impactará positiva o negativamente en los hijos.
·         * Si los padres no creen en ninguna religión, ni en Dios, eso impactará positiva o negativamente en los hijos.
·        *  Si los padres son agresivos, maltratadores, o permanecen ausentes de la vida de los hijos, entonces dudo que esos niños quieran ver a Dios como “padre o madre”, no creo que sea la mejor comparación.
·         * Si los padres son amorosos, educados, trabajadores, preocupados, creyentes, fieles el uno para con el otro, entonces la comparación de Dios con la imagen paterna y materna será la correcta.

De esta manera podría seguir colocando ejemplos, lo importante es hacer consciencia de “nuestra” propia experiencia de Dios y una vez que lleguemos a reconocerla y detectar sus fortalezas y debilidades, estaremos preparados a dar el siguiente paso, definirme como creyente o no.

Recomiendo que eso se defina luego de un proceso de revisión profundo, serio y responsable, acompañado por una persona conocedora del tema, esto no es pura psicología, acá entra a jugar un papel importante la teología y sobre todo la teología antropológica.

Un docente que ha madurado y aclarado su experiencia de Dios, seguramente podrá compartirla con sus estudiantes sanamente, sin vicios o radicalidades; pero un educador que no ha vivido este proceso de construcción sólida y responsable, irá por la vida reflejando dichas heridas o conflictos.

Atención, lo afirmado en los párrafos anteriores no se está limitando a los profesores de formación religiosa, estoy considerando a todos los hombres y mujeres que deciden asumir la profesión de educadores.

Pensemos por unos minutos en una clase de matemáticas en la que se hable de Dios en uno de sus contenidos: los números perfectos, ¿cómo abordar el tema teológico dentro de este contenido?



  
“Impresionante que la secuencia de Fibonacci (la serie donde cada número es la suma de los dos anteriores: 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, etcétera) se presente en su estado más puro en figuras como: la espiral de las galaxias, el centro de los girasoles, el remolino de los huracanes y la elipse de los nautilos.” (Ecoosfera.com)



Y sería interesante que cada uno de los profesores comenzara a pensar y a relacionar su área con una experiencia de fe, sin crear polémica o conflictos, sino más bien ahondando en ese proceso personal de revisión y construcción. Que no les traicione la rutina, cuidado y confunden esta propuesta con ponerse a orar o a rezar.

En esta área lo que suelo recomendar es que si usted como educador reconoce que su experiencia de Dios no ha sido muy positiva, si usted identifica las heridas, lo mejor es no revelar las mismas a los estudiantes y menos si ellos son menores de edad, ya que no cuentan con todas las herramientas necesarias para discutir, procesar o interpretar lo que se les está intentando decir.

Como bien dicen los médicos pediatras, no le debemos dar alimentos muy pesados y complejos en su digestión a niños de pocos meses de nacidos, ya que sufrirían de una terrible indigestión, la mamá debe estar muy atenta. Lo mismo debemos considerar al abordar ciertos temas, sobre todo si son religiosos, y no estoy queriendo decir que hay que esconder situaciones o teorías, nada de eso, sino que hay que saber abordarlas y enfrentarlas con aquellos que aún están en proceso de crecimiento.

Algunas personas me han escuchado decir “es lamentable toparse con seres humanos en las calles que aún caminan con el traje de la primera comunión puesto, ¿no se dan cuenta que ya no les queda?” Triste pero cierto y ¿quién es el responsable de que esto esté pasando? Algunos de los responsables son los catequistas, los párrocos, los docentes de educación religiosa, los educadores y por supuesto la misma persona.

Estamos en pleno siglo XXI, ya es hora de dar el paso, de quitarnos el traje de la primera comunión y colocarnos uno que nos quede bien, que esté adecuado a nuestra talla y edad.

Con gusto puedo seguir profundizando este tema en los encuentros formativos, para mayor información pueden escribir al correo leofsc@gmail.com

Viva Jesús en nuestros corazones… por siempre.