Mostrando entradas con la etiqueta maestros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta maestros. Mostrar todas las entradas

31 de enero de 2019

LA DIETA DEL PROFESOR


La dieta del profesor

Comencemos por definir el concepto “dieta”: 

“Una dieta es el conjunto de las sustancias alimenticias que componen el comportamiento nutricional de los seres vivos. El concepto proviene del griego díaita que significa “modo de vida”. La dieta, por lo tanto, resulta un hábito y constituye una forma de vivir. En ocasiones, el término suele ser utilizado para referirse a los regímenes especiales para bajar de peso o para combatir ciertas enfermedades, aunque estos casos representan modificaciones de la dieta y no la dieta en sí misma.”                                                                          
Pérez Porto Julián https://definicion.de/diesta/


Dejándonos iluminar por la definición que ofrece Julián Pérez tenemos argumentos de sobra para reflexionar la “díaita” de un profesor.

Lo correcto sería que un educador viva feliz y celosamente su vocación, que cada una de las experiencias que logra sumar le permitan tener salud espiritual, emocional, intelectual, económica, profesional, social, etc.

“Las sustancias alimenticias” que consume un educador deben llevarlo a tener calidad de vida; algunos alimentos que no debería descuidar:

  • La relación con sus estudiantes debe ser enriquecedora, cercana, respetuosa, fraterna. No tengamos miedo a perder la autoridad o el manejo de la disciplina porque dimos el paso hacia la humanidad, el acercamiento sin tarimas o escritorios que impidan construir una conexión entre la fe, ciencia, cultura y vida.
  • Consumir alimentos “teóricos” recién cocinados, frescos. Un docente que no está en constante actualización y lectura, corre el riesgo de irse alejando de sus estudiantes en el pensamiento, el discurso y el actuar, perdiendo espacios y oportunidades de inclusión y aceptación, ya que cada hora que pasa algo nuevo está llegando a la sociedad.
  • Todo profesor necesita alimentar su espíritu. Entrar en relación todos los días con un mínimo de 38 vidas diferentes, seres humanos llenos de historias, algunas de ellas bastante complejas, requiere de parte del educador una fortaleza espiritual que le permita asumir el rol del que escucha, comprende, analiza, aconseja y sostiene.
  • Tiempos de ocio y esparcimiento. Todo ser humano necesita tener espacios en los que realice actividades diferentes a las laborales y que le permitan despejar la mente y descansar el cuerpo. Eso es salud. 
  • Respetar los lugares y los horarios. El cuerpo sufre cuando hay desorden, entonces, tener rutinas es saludable cuando se construyen pensando en las consecuencias. El exceso de trabajo va generando desgaste y trastornos físicos y emocionales, todo esto se reflejará en el aula al momento de trabajar con los estudiantes.
  • La buena presentación personal. Además de ser un elemento educativo para los estudiantes, es un reflejo de la salud emocional del educador. Un profesor bien peinado, que porta ropa limpia, planchada, con buen olor, está reflejando un respeto por su persona y hacia el resto de la comunidad escolar. Fácilmente reconocemos que un educador no está bien cuando su manera de caminar, de vestirse y expresarse reflejan descuido o desmotivación.
  • Participar de aquellas actividades escolares que son diferentes a las que le corresponden por contrato de trabajo. Salir del escenario de seguridad, de las rutinas y darse la oportunidad de descubrirse en otros escenarios alimenta los compromisos, la identidad institucional, el reconocimiento como comunidad.
  • Valoración y orgullo por ser educador. Tener la oportunidad de tocar los corazones de otros seres humanos, salvar vidas y mostrar un camino para el éxito profesional y vocacional es un privilegio. Nosotros somos los primeros que tenemos que reconocer la importancia de este servicio para todas las sociedades. Un poquito de amor propio le da buen sabor a la vida. 


Retomando la definición del concepto dieta que colocamos al inicio de este escrito, es importante rescatar aquello que dice “para bajar de peso o para combatir ciertas enfermedades”. ¿Qué alimentos provocan en un docente sobrepeso?

  • Creer que es el único y el dueño del saber. Él evalúa y decide qué calificación colocar. Tiene poder.
  • Montarse en un pedestal, lejano, creyendo que está por encima.
  • Encerrarse en sus libros e investigaciones, ignorando los cambios y la velocidad de las comunicaciones.
  • Prácticas espirituales egoístas, solitarias, distantes, que no tienen que ver con un Dios que “huele a oveja”.
  • Una expresión corporal imponente, intimidante o descuidada, sin ánimo.
  • Falta de creatividad, innovación.

 
Recordemos que las enfermedades deben ser estudiadas a profundidad, no se debería dar un diagnóstico sin tener a mano los exámenes correspondientes. Detrás de cada profesional hay un pasado o incluso un presente que en la mayoría de los casos desconocemos, pudiendo ser el detonante de algún malestar que se refleja en la acción profesional.

Quisiera culminar este escrito compartiendo una experiencia vivida años atrás cuando estaba estudiando en la universidad, evitaré dar nombres de personas por respeto a cada una de ellas.

En un momento de la carrera nos comenzó a dar clases una profesora que por nuestra parte fue definida como “amargada, insoportable y de paso aburrida”. Con ella no se podía dialogar, atreverse a pensar diferente era un terrible riesgo, en sus evaluaciones estaba prohibido escribir otras palabras que no fueran las que ella dictó en clase. Si ella descubría cuál era el punto débil de un estudiante ahí se afincaría, sobre todo en los exámenes parciales. Consideraba a los estudiantes como inferiores, ignorantes, utilizando el término “bachilleres” como algo despectivo.

Evidentemente esta profesora no estaba bien, alguna “enfermedad” padecía. El grupo de estudiantes sentíamos miedo, rabia, malestar, nadie quería asistir a esa clase. Un día le expresé a mis compañeros que esa señora no estaba bien, que algo le había marcado negativamente su vida por lo cual actuaba de esa manera. Comenzamos a investigar ya que estábamos de acuerdo en que eso no era normal. 

Logramos identificar cuál era el problema de amargura y sufrimiento de la profesora, un problema familiar terrible que aún estaba a flor de piel, su esposo se había quitado la vida en su residencia, dejando dos niñas pequeñas como testigos de ese acontecimiento tan desgarrador. 

Asumir el futuro inmediato con ese morral tan pesado no es fácil, ir a dar clases con el corazón destrozado y la cabeza llena de preguntas y temores es muy complicado. No pretendo justificar, solamente trato de ser humano, coherente con mis creencias y opciones de vida.

El grupo de estudiantes comenzó a mirar a la profesora con otros ojos y seguidamente a implementar ciertas estrategias que abrieran nuevas puertas, apostando por el diálogo, las risas, el compartir, la calidad educativa y sobre todo el afecto. Al culminar la carrera decidimos tomarnos una foto junto a esa profesora la cual guardamos con cariño.

Queridos profesores Dios nos ha escogido para ser ángeles custodios, ministros de Jesucristo, tarea nada fácil pero hermosa y gratificante. Hagamos una buena dieta, por nuestra salud y la de cada uno de nuestros estudiantes.

Quedo atento a sus inquietudes y comentarios.

Viva Jesús en nuestros corazones… por siempre.

23 de septiembre de 2018

¿QUÉ DEBO HACER PARA CONVERTIRME EN EL MEJOR AMIGO O AMIGA DE MI HIJO?



Antes de abordar el tema considero que debo pedir disculpas a todos los padres y madres de familia porque reconozco que yo no soy el más preparado, pero lo que sí traigo para compartir con ustedes son muchos años de estudios y de experiencia en las aulas y patios de varios colegios; en esos escenarios uno aprende muchísimo de cada niño, joven y adulto con el que se logra compartir la vida. Gracias a ellos es que les dedico estas líneas.

Deseo dejar claro que cuando escribo el concepto “padre” estoy considerando al papá y a la mamá.

¿Qué debo hacer para convertirme en el mejor amigo o amiga de mi hijo? 
NADA, sencillamente porque eres el papá o la mamá y a esa vocación no deberías renunciar, dar vida a otro ser humano es una gran responsabilidad. Dejar de ser el papá para convertirse en el amigo, eso me hace mucho ruido.

Trataré de explicarme. Los mejores amigos o los amigos, se manejan bajo unos códigos de relación y alianzas muy propias de las mismas generaciones que no coinciden con la de los padres, e incluso ese vínculo de amistad podría llegar a romperse en el momento en el que alguno de los dos así lo decida. Los padres y los hijos pueden enojarse, incluso dejar de hablarse, pero nunca dejarán de ser familia.

Los amigos se tapan o esconden ciertos secretos, travesuras o experiencias de la vida que reconocen no tan positivas para que los padres no se enteren nunca, esto tiene su razón de ser, muy válida por cierto. Los amigos se prestan dinero, reconociendo que hay que cancelarlo (ese es el deber ser), los amigos en caso de vivir bajo el mismo techo tienen normas y acuerdos de convivencia, los amigos no están obligados a asumir todos los gastos de comida, salud, estudios, recreación, vestido, etc.




El papá y la mamá desde el nacimiento hasta una edad en la que el hijo se hace independiente asumen:
·         La alimentación
·         El vestido
·         Vivienda
·         Estudios
·         Recreación
·         Salud
          Y otros asuntos del día a día.

Cada una de las necesidades antes mencionadas se cubre de la mejor forma posible, todos los días, sin descanso y con un manual de acuerdos y convivencia. Estas normas las ponen los padres, los hijos las asumen y cuando son grandes se van modificando las que sean necesarias, pero no olvidemos la repetida frase que tiene mucho de razón “mientras vivas bajo este techo se hace lo que yo digo” y al hijo no le queda de otra.

Un hombre o una mujer desde el momento que recibe la noticia de que va a ser papá o mamá comienza a desarrollarse en su interior un sentimiento tan especial que lo lleva a dejar de pensar solamente en él o ella para canalizar todas sus energías en el nosotros, ya no somos dos en la familia, sino tres. Y toda la dinámica familiar comenzará a prepararse en torno al tercero, al más frágil que necesitará de unos padres bien organizados para que le protejan y le hagan sentir totalmente amado.
En el interior de los padres se presenta una mezcla de ternura, alegría, temor, dudas, inseguridad, fortuna, bendiciones, etc. que solamente se irán enfrentando y organizando en la medida en que los días y la convivencia vayan permitiendo cerrar el núcleo de la intimidad, el conocimiento y la reorganización familiar. Es algo maravilloso y bendito, que solamente desde la experiencia del amor se puede entender.

El amor paterno va más allá del deber o del agradecimiento hacia los hijos. Una mamá ama con todo su ser; si se portan bien o mal ella los amará, si alcanzan las metas o no, ella estará ahí para ayudarles, lo mismo hará el papá. Eso no lo hacen los amigos.

El amor paterno por muchas peleas que puedan darse en la relación con los hijos no se termina, no tiene fin. Es imposible que a los padres de familia se les borren todas las imágenes que llevan en su memoria relacionadas a los hijos. Es una impresión plasmada en el corazón.

El rol paterno es para toda la vida, quien pone orden en casa, quien da o niega los permisos, quien tiene la edad, experiencia y capacidad de enseñar son los padres, quien exige y reconoce a nivel académico, quien levanta de las caídas, quien escucha y habla, quien sanciona y llora a escondidas, quien nunca olvida los cumpleaños y fechas importantes.

Los mejores amigos no están para cumplir el rol de papá, y el papá no está para cumplir el rol del mejor amigo.

El hecho de que los padres y los hijos compartan espacios de diversión comunes, temas de conversación, amistades, hobbies, etc. no quiere decir que sean los mejores amigos o amigas de los hijos. No confundamos las cosas.

Es importante tener claridad en el ejercicio de roles, cada uno en la familia cumple su rol; situación que debe permitir el buen clima de convivencia, de desarrollo y crecimiento familiar.

No olvidemos que los cuatro (4) primeros años de vida de un ser humano son importantísimos a nivel educativo, motivacional, amoroso, esto permite definir al hombre o mujer del futuro. Todo acierto que se cometa será fortaleza y todo error será debilidad. No le deben entregar a los colegios la gran responsabilidad de educar a los hijos, los colegios refuerzan, enriquecen, orientan, y ofrecen algunos elementos intelectuales, conductuales, pero nunca sustituyen la educación del hogar.

Como en los escritos anteriores, este tema no se ha terminado, es el inicio del trabajo que se realizaría con padres y madres de familia durante un encuentro.

Espero sus comentarios.

Viva Jesús en nuestros corazones… por siempre.

19 de agosto de 2018

CREYENTE


HUMANO, EDUCADOR Y CREYENTE
Un aporte al mundo educativo

CREYENTE
Me atrevo a afirmar que este es el escrito más difícil, no por lo que pueda expresar de mi experiencia o formación religiosa, sino porque toca un área de la vida que para algunos es detestable y para otros es apasionante y revitalizadora. Para nada pretendo crear polémica o imponer ideas, todo lo contrario, siempre he pensado que el ser humano que cree en Dios no sería capaz de atropellar o violentar el pensamiento, las acciones, decisiones de los otros; eso solamente lo hace una persona que no cree en Dios, porque Dios es amor.

“7 Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios.
Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios.
8 El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.
9 En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él.” (1Jn 4,7-9)

Entonces comencemos por reconocer las diferencias, como pueden ver las tres áreas (humano – educador – creyente) están muy relacionadas, nuestra fe, nuestras creencias responden a una historia personal, a un génesis. 

En diferentes charlas o clases de formación religiosa he afirmado que la única herencia real que nuestros padres nos han de dejar es la “fe”. 

Ejemplos:
·         * Si los padres creen ciegamente, sin haber procesado las teorías religiosas aprendidas, eso impactará positiva o negativamente en los hijos.
·         * Si los padres no creen en ninguna religión, ni en Dios, eso impactará positiva o negativamente en los hijos.
·        *  Si los padres son agresivos, maltratadores, o permanecen ausentes de la vida de los hijos, entonces dudo que esos niños quieran ver a Dios como “padre o madre”, no creo que sea la mejor comparación.
·         * Si los padres son amorosos, educados, trabajadores, preocupados, creyentes, fieles el uno para con el otro, entonces la comparación de Dios con la imagen paterna y materna será la correcta.

De esta manera podría seguir colocando ejemplos, lo importante es hacer consciencia de “nuestra” propia experiencia de Dios y una vez que lleguemos a reconocerla y detectar sus fortalezas y debilidades, estaremos preparados a dar el siguiente paso, definirme como creyente o no.

Recomiendo que eso se defina luego de un proceso de revisión profundo, serio y responsable, acompañado por una persona conocedora del tema, esto no es pura psicología, acá entra a jugar un papel importante la teología y sobre todo la teología antropológica.

Un docente que ha madurado y aclarado su experiencia de Dios, seguramente podrá compartirla con sus estudiantes sanamente, sin vicios o radicalidades; pero un educador que no ha vivido este proceso de construcción sólida y responsable, irá por la vida reflejando dichas heridas o conflictos.

Atención, lo afirmado en los párrafos anteriores no se está limitando a los profesores de formación religiosa, estoy considerando a todos los hombres y mujeres que deciden asumir la profesión de educadores.

Pensemos por unos minutos en una clase de matemáticas en la que se hable de Dios en uno de sus contenidos: los números perfectos, ¿cómo abordar el tema teológico dentro de este contenido?



  
“Impresionante que la secuencia de Fibonacci (la serie donde cada número es la suma de los dos anteriores: 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, etcétera) se presente en su estado más puro en figuras como: la espiral de las galaxias, el centro de los girasoles, el remolino de los huracanes y la elipse de los nautilos.” (Ecoosfera.com)



Y sería interesante que cada uno de los profesores comenzara a pensar y a relacionar su área con una experiencia de fe, sin crear polémica o conflictos, sino más bien ahondando en ese proceso personal de revisión y construcción. Que no les traicione la rutina, cuidado y confunden esta propuesta con ponerse a orar o a rezar.

En esta área lo que suelo recomendar es que si usted como educador reconoce que su experiencia de Dios no ha sido muy positiva, si usted identifica las heridas, lo mejor es no revelar las mismas a los estudiantes y menos si ellos son menores de edad, ya que no cuentan con todas las herramientas necesarias para discutir, procesar o interpretar lo que se les está intentando decir.

Como bien dicen los médicos pediatras, no le debemos dar alimentos muy pesados y complejos en su digestión a niños de pocos meses de nacidos, ya que sufrirían de una terrible indigestión, la mamá debe estar muy atenta. Lo mismo debemos considerar al abordar ciertos temas, sobre todo si son religiosos, y no estoy queriendo decir que hay que esconder situaciones o teorías, nada de eso, sino que hay que saber abordarlas y enfrentarlas con aquellos que aún están en proceso de crecimiento.

Algunas personas me han escuchado decir “es lamentable toparse con seres humanos en las calles que aún caminan con el traje de la primera comunión puesto, ¿no se dan cuenta que ya no les queda?” Triste pero cierto y ¿quién es el responsable de que esto esté pasando? Algunos de los responsables son los catequistas, los párrocos, los docentes de educación religiosa, los educadores y por supuesto la misma persona.

Estamos en pleno siglo XXI, ya es hora de dar el paso, de quitarnos el traje de la primera comunión y colocarnos uno que nos quede bien, que esté adecuado a nuestra talla y edad.

Con gusto puedo seguir profundizando este tema en los encuentros formativos, para mayor información pueden escribir al correo leofsc@gmail.com

Viva Jesús en nuestros corazones… por siempre.

16 de agosto de 2018

Presentación del blog

Bienvenidos al blog que uilizaré para compartir con todos los lectores una serie de reflexiones y propuestas pedagógicas que son el resultado de muchos años de estudios y experiencias acumuladas en los patios, salones de clases y demás espacios que configuran la vida de un plantel o de una universidad. 

En cada estudiante, compañero de trabajo y padres o madres de familia, he podido encontrar la mayor riqueza formativa que me ha permitido tocar los corazones de aquellos que Dios me ha confiado. 

Los escritos que iré compartiendo serán un pequeño adelanto del contenido total de una serie de charlas, talleres, exposiciones, conversatorios y retiros espirituales que con gusto he construido a la luz de los escritos de San Juan Bautista De La Salle y de otros pensadores o pedagogos. Todo esto estará a la orden de  aquellos que estratégicamente invierten tiempo y recursos en ser cada día mejores educadores, líderes, padres de familia y ciudadanos. 

San Juan Bautista De La Salle
Con gusto recibo propuestas, inquietudes, aportes o preguntas por este medio o por el correo leofsc@gmail.com